La Justicia cerró la causa por la bebé de Guadalupe Tapia, pero la familia no se queda quieta
La causa penal por la muerte de la bebé de Guadalupe Tapia quedó archivada y la familia ya activó otro camino judicial. Quiénes quedarían en la mira y qué reclaman ahora.
La investigación penal por la muerte de la bebé de Guadalupe Tapia, ocurrida en agosto pasado en San Juan, quedó archivada. El motivo: la autopsia estableció que la pequeña falleció dentro del útero materno entre 12 y 24 horas antes de la cesárea, y esa circunstancia impidió encuadrar el hecho en un delito penal. La denuncia se cerró por atipicidad.
La causa la había impulsado la UFI Delitos Especiales a partir de la presentación de la familia, que puso bajo la lupa la atención médica que recibió Tapia durante el embarazo y el trabajo de parto en el Hospital Rawson. La pesquisa buscaba establecer si cabía alguna responsabilidad bajo la figura de homicidio culposo.
Sin embargo, según fuentes vinculadas al caso, el hecho de que la bebé no haya nacido con vida fue determinante para no poder configurar ese delito. Por eso el expediente terminó archivado en el fuero penal.
El reclamo que sigue por la vía civil
Lejos de dar el tema por cerrado, la abogada de la familia, María de los Ángeles Olivera, anticipó que avanzarán en la Justicia Civil con una demanda por daños y perjuicios. La acción apuntará contra los profesionales que atendieron a la mujer y contra el nosocomio donde estuvo internada.
Qué denunció Guadalupe Tapia sobre su atención
La presentación inicial la hizo la propia Tapia, quien cuestionó cómo fue asistida en las últimas horas de su embarazo. Según su relato, pidió en varias oportunidades que le practicaran una cesárea mientras tenía contracciones y sangrado. También sostuvo que advirtió que su hija había dejado de moverse.
Finalmente, una ecografía confirmó que la bebé ya no tenía signos vitales dentro del útero y recién entonces se realizó la intervención quirúrgica.
La sospecha del intercambio de bebés
El caso tomó un giro inesperado cuando la familia notó que, ese mismo día, había nacido otro bebé de una mujer de apellido Tapia en el mismo establecimiento. A partir de esa coincidencia surgió la sospecha de un posible intercambio de recién nacidos: denunciaron que el cuerpo que habían enterrado no era el de su hija.
La Justicia ordenó entonces un estudio genético para determinar la identidad de la pequeña fallecida. En septiembre, los resultados del ADN confirmaron que los restos sí correspondían a la hija de Guadalupe Tapia. Así quedó descartada la hipótesis del intercambio y la investigación volvió a concentrarse en las circunstancias de la atención médica y en las causas de la muerte.
Qué determinó la autopsia
El informe de la autopsia estableció que el fallecimiento se produjo por una asfixia intraútero y que ocurrió entre 12 y 24 horas antes de la cesárea. El dato precisó el momento y la causa de la muerte, pero no resolvió el reclamo de la familia por la atención recibida en el hospital.
Con la causa penal archivada, ahora la expectativa está puesta en el fuero Civil, donde se deberá analizar una eventual responsabilidad de los profesionales y del establecimiento sanitario a través de la demanda por daños y perjuicios.