La jugada del Gobierno para frenar la interpelación a Adorni en el Senado
El Gobierno evitó la interpelación a Adorni en el Senado con una jugada que derivó la discusión a comisión. ¿Qué pasó con los aliados y la agenda legislativa?
El oficialismo evitó una derrota en el Senado al frenar la sesión en la que la oposición buscaba interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La estrategia, que incluyó acuerdos con bloques aliados, derivó en la convocatoria a la comisión de Asuntos Constitucionales para el próximo martes 1 de julio, postergando el debate en el recinto.
¿Cómo se gestó el freno?
La Casa Rosada activó una jugada coordinada con sectores dialoguistas para llevar la discusión a comisión y evitar que el debate quedara planteado directamente en el recinto. La comisión de Asuntos Constitucionales, que preside el libertario Agustín Coto, fue convocada para el martes 1 de julio a las 15 con el objetivo de tratar los proyectos de resolución presentados por el kirchnerismo y el PRO.
En Nación sostienen que esa salida permite ganar tiempo y ordenar la negociación con aliados. “A priori sí, pero seguimos trabajando desde temprano para garantizarlo”, respondían antes de la sesión sobre los votos para bloquear la interpelación. Finalmente, el oficialismo optó por no abrir el recinto y evitar una pulseada de resultado incierto.
¿Qué pasó con el resto de la agenda?
La decisión también frenó el resto del temario que el Gobierno quería aprobar. En la sesión estaban previstos el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, una nueva tanda de pliegos judiciales, ascensos diplomáticos y convenios internacionales. En Balcarce 50 venían remarcando que tenían votos para esos expedientes, pero el caso Adorni terminó condicionando toda la agenda del Senado.
Los enviados de la Rosada
El Ejecutivo envió a parte de la mesa política al Congreso para seguir de cerca las negociaciones. En el Senado se esperaba la presencia del ministro del Interior, Diego Santilli; del subsecretario Eduardo “Lule” Menem; del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y del secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, que funciona como nexo con Karina Milei y con Adorni.
La secretaria general de la Presidencia y el jefe de Gabinete siguieron la situación desde la Casa Rosada. Karina Milei es una de las principales sostenes de Adorni dentro del Gobierno y viene interviniendo en el armado de su defensa política. Devitt, en tanto, participó de las reuniones con senadores libertarios y actúa como enlace entre Balcarce 50 y la negociación legislativa.
Una estrategia que ya se probó en Diputados
La convocatoria a Asuntos Constitucionales busca darles una salida a los bloques que no quieren votar junto al kirchnerismo, pero tampoco aparecer como defensores directos de Adorni. La estrategia replica la que el oficialismo utilizó en Diputados, donde logró que el PRO, la UCR y sectores provinciales no dieran quórum para una sesión especial opositora a cambio de abrir el debate en comisión.
La pulseada reglamentaria que quedó trunca
La pulseada reglamentaria quedó en el centro de la discusión. Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza, había buscado sostener el acta de Labor Parlamentaria que exigía dos tercios de los presentes para habilitar el tratamiento sobre tablas de los proyectos contra Adorni, ya que no tenían dictamen de comisión. José Mayans, jefe del bloque peronista, reclamaba que se respetara el acuerdo anterior, que hablaba de mayoría absoluta.
La diferencia era decisiva. Si se imponía el criterio de la mayoría absoluta, la oposición necesitaba 37 votos para avanzar con la interpelación. Si se mantenía la exigencia de los dos tercios, el oficialismo podía bloquear el tratamiento con una minoría suficiente. La caída de la sesión evitó que esa disputa quedara saldada en el recinto.
El rol de los aliados
La incertidumbre había crecido por las posiciones de algunos aliados. El PRO, a través de Martín Goerling, presentó su propio proyecto para interpelar a Adorni, aunque al mismo tiempo había acompañado la postura reglamentaria que endurecía el tratamiento sobre tablas. También había sectores de la UCR y bloques provinciales que cuestionaban al jefe de Gabinete, pero no necesariamente querían quedar alineados con una ofensiva impulsada por el kirchnerismo.