La Rioja estrena un régimen penal juvenil que ya cambió el trabajo diario de los tribunales: las denuncias contra adolescentes se multiplicaron, pero lo que hay detrás de la mayoría de los casos no es lo que muchos imaginaban. La jueza Valdez explicó el dato que descoloca.
La puesta en marcha del nuevo Régimen Penal Juvenil en La Rioja generó un aumento inmediato de denuncias y causas en la Secretaría Penal Juvenil, según confirmó a Medios Rioja la jueza de Familia Alicia Valdez. El sistema alcanza a adolescentes desde los 14 años y ya muestra sus primeros efectos en los tribunales locales.
Sin embargo, la magistrada aclaró que la mayoría de las intervenciones no corresponden a delitos graves. Se trata, en general, de lesiones leves o infracciones propias de la dinámica adolescente, y no de casos de criminalidad organizada.
Sin detenidos y un vacío de infraestructura
Hasta el momento, la justicia penal juvenil no registra adolescentes privados de la libertad. Pero la aplicación de la ley expone un problema estructural: la norma prevé detenciones cautelares o penas en establecimientos específicos para menores, y la provincia no cuenta con esos recursos.
Valdez recordó que el programa provincial «Nueva Vida», que funcionaba como dispositivo de contención, dejó de operar con la pandemia. Hoy las mesas institucionales trabajan para adecuar y definir espacios idóneos ante eventuales medidas privativas de la libertad.
Una realidad que no es la de Buenos Aires o Rosario
La jueza marcó una diferencia entre La Rioja y los grandes centros urbanos. Los argumentos nacionales para impulsar la baja de la edad de inimputabilidad se apoyaron en delitos complejos como homicidios o robos a mano armada, realidades más propias de Buenos Aires, Rosario o Santa Fe, donde algunos tribunales incluso debieron suspender la aplicación del régimen por falta de dispositivos adecuados.
En la jurisdicción local, en cambio, la baja a los 14 años se tradujo principalmente en la judicialización de conflictos de menor cuantía que antes no ingresaban al fuero penal.
«Un adolescente no es un adulto»
Valdez cuestionó con firmeza el precepto mediático de «a delito de adulto, pena de adulto» y advirtió sobre los riesgos de aplicar el máximo poder punitivo del Estado a franjas etarias tan tempranas. Remarcó que los jóvenes están en pleno desarrollo evolutivo y que su accionar está atravesado por múltiples condicionantes sociales e institucionales, por lo que equiparar el juzgamiento de un menor al de un adulto resulta técnicamente incorrecto y desproporcionado.