La joven que logró escapar de su ex en Río Gallegos: el pedido desesperado de su familia

La joven logró escapar de su ex pareja tras meses de encierro y tortura en Río Gallegos. Su familia pide que la acusada no vuelva a quedar libre. ¿Qué pasará en los tribunales?

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La joven que logró escapar de su ex en Río Gallegos: el pedido desesperado de su familia
La joven que logró escapar de su ex en Río Gallegos: el pedido desesperado de su familia

La ciudad de Río Gallegos sigue conmocionada por el caso de una joven que logró escapar de su ex pareja tras meses de un calvario de encierro, suplantación de identidad y tortura. La víctima, que era buscada intensamente, fue hallada en una vivienda de la calle Tres Lagos y trasladada a la Comisaría Tercera para resguardar su integridad.

El operativo que permitió dar con su paradero se inició a partir de una denuncia canalizada por la División Comisaría de la Mujer y la Familia, con intervención del Juzgado de Instrucción N.º 2. Efectivos de la División de Investigaciones (DDI) desplegaron tareas de campo e inteligencia que condujeron al inmueble, donde también detectaron un automóvil vinculado a la causa.

Un infierno de seis a siete meses

El parte policial es solo la punta del iceberg. El círculo íntimo de la joven sobreviviente reveló a La Opinión Austral el infierno que vivió durante los seis o siete meses que convivió con su agresora, identificada como K. Romero.

Según los familiares, la relación derivó rápidamente en un aislamiento absoluto. “Ella estaba juntada con ella, vivían juntas, le prohibía hablar con nosotros. Le sacó el celular, redes sociales, cuentas bancarias y demás”, relataron. La anulación fue total: no solo la privó de su libertad física, sino que le arrebató su identidad digital.

Romero se hacía pasar por la joven en mensajes a la familia. “Siempre se hacía pasar por ella, nos escribía de otra manera que nos dábamos cuenta que era K. Romero”, explicaron. Además, creaba perfiles falsos para enviar amenazas, sembrando un terror constante.

Violencia extrema: quemaduras y alambres de púa

La violencia psicológica fue el preludio de un salvajismo físico inusitado. Los testimonios familiares mencionan una denuncia previa por una quemadura de segundo grado en el pecho que Romero le habría provocado con una plancha.

El ataque final, el que precipitó la huida cerca del natatorio municipal, superó cualquier límite. “La tenía atada con alambres de púa, le dio martillazos, la golpeó con el destornillador”, detallaron con angustia. Los peritos policiales secuestraron estos elementos en la escena.

¿Por qué estaba libre?

La comunidad se pregunta cómo esta situación pudo sostenerse tanto tiempo. Según el entorno de la víctima, Romero tiene un diagnóstico de severos problemas mentales, un factor que, denuncian, hizo que las presentaciones judiciales anteriores “no prosperen”.

Peor aún, la acusada habría utilizado las herramientas del sistema para blindarse. “Nunca podíamos hacer nada, porque siempre Romero nos denunciaba con restricciones, también que no subamos nada a redes sociales y demás”, afirmaron, exponiendo cómo las medidas cautelares fueron invertidas para proteger a la victimaria.

El pedido de justicia

Hoy, la joven se encuentra a salvo, contenida por su familia. “Por estos días está con mucho acompañamiento de nosotros, de su familia, porque todo esto es un proceso largo”, confiaron, conscientes de que las heridas físicas sanarán antes que los traumas invisibles.

En las próximas horas, la Justicia de Río Gallegos deberá definir la situación procesal de Romero. La familia exige unánime y desesperadamente que la acusada permanezca detenida.

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