La izquierda lanza un ultimátum a De la Espriella: ¿renunciará a su ciudadanía estadounidense?
¿Pensaban que la transición sería tranquila? Cepeda lanza un ultimátum que podría desatar una crisis institucional.
Iván Cepeda, excandidato izquierdista, amenazó con desobediencia civil si el presidente electo no abandona su nacionalidad de Estados Unidos. La tensión política en Colombia escala a niveles inéditos antes de la asunción de Abelardo de la Espriella.
El senador Cepeda, derrotado por estrecho margen en el balotaje del 21 de junio, exigió este martes que De la Espriella renuncie a su ciudadanía estadounidense. “Debe quedar totalmente claro y definido que renuncia a la nacionalidad de Estados Unidos, y debe aclarar si es colaborador o miembro de agencias de seguridad de Estados Unidos”, afirmó en una rueda de prensa.
¿Qué implica la desobediencia civil?
Cepeda explicó que consiste en “no reconocer la autoridad” del presidente y llamó a sus votantes a “desconozcan pacíficamente cualquier orden” del nuevo gobierno si las condiciones actuales se mantienen. Entre sus condiciones, exige que cese “toda persecución contra” Gustavo Petro y desista “de cualquier intento por extraditarlo” a Estados Unidos.
De la Espriella, que se hace llamar “El Tigre”, cuenta con nacionalidad colombiana, italiana y estadounidense. Fue respaldado por Donald Trump en campaña, se declaró “enemigo acérrimo” de la izquierda y prometió llevar a Petro y sus aliados ante tribunales estadounidenses.
Tensión diplomática entre Colombia y Estados Unidos
Las relaciones bilaterales atraviesan un momento crítico desde que Trump asumió su segundo mandato. Petro es crítico de su política migratoria, guerra antidrogas y postura climática, mientras que Washington impuso sanciones al mandatario y su familia, incluido el retiro de su visado.
De la Esprilla asumirá el 7 de agosto en reemplazo de Petro, quien aún goza de alta popularidad por su reducción de la pobreza pero enfrenta críticas por la seguridad en medio de la peor ola de violencia en una década. La derecha teme un estallido de protestas similares a las de 2019-2021, que dejaron decenas de heridos y muertos.
Sin experiencia política, el ultraderechista defiende mano dura contra el crimen, promete inversión privada y recortar el Estado en un 40%.