La industria argentina pierde 300.000 empleos y las pymes piden emergencia económica
La industria argentina atraviesa su peor momento en años: caen la producción, las ventas y el empleo. Pero hay un dato que pocos mencionan y que explica por qué la crisis golpea más fuerte a las pymes.
El Día de la Industria encuentra a la producción nacional con poco para festejar. A casi tres años de la llegada de Javier Milei al gobierno, la actividad industrial acumula una caída del 10% respecto de 2023, con más de la mitad de los recursos ociosos en varios sectores y una facturación que en algunos rubros se desploma hasta 80%. La apertura importadora sin control, el contrabando creciente y la caída del consumo interno golpean a las fábricas, mientras se acelera la destrucción de más de 30.000 empresas y 300.000 puestos de trabajo.
Números que preocupan
Según el Índice de Producción Industrial (IPI-INDEC), la actividad se contrajo 2,2% en el primer semestre frente a igual período de 2025 y sigue 11% por debajo de los niveles de 2022. Los indicadores sectoriales no dan tregua: la producción de autos cayó 18% acumulado versus 2025 y 2022; los despachos de cemento, 3% y 24,9% en cada caso; y el Índice Construya, 0,6% y 30,2% respectivamente.
La II Encuesta de Indicadores Industriales del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) reveló que el 38% de las empresas reportó caídas en la producción, el 45,5% en las ventas, el 30,4% en las exportaciones y el 22,4% redujo personal. Entre quienes ajustaron plantilla, el 35,1% también recortó turnos y el 21,3% adelantó vacaciones. La demanda interna sigue siendo la principal preocupación, mencionada por una de cada dos firmas.
Pymes: el sector más golpeado
La situación es aún más crítica para las pequeñas y medianas empresas. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), explicó a El Destape: “El gran problema que tenemos las pymes industriales con respecto a la caída de la producción claramente se debe a la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores”. El empresario describió el panorama como “crítico” y mencionó “la falta de ventas que trae aparejado una caída fuerte en la producción”. Además, puso el foco en “la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, el endeudamiento que tienen las familias con tarjetas de crédito y la gran morosidad que existe, ello perjudica al mercado interno y esto se transfiere directamente a todo el sector productivo de las pymes”.
La capacidad instalada de la industria se ubicó en junio en 59,1%, apenas por encima del 58,9% del año previo. Sin embargo, la mayoría de los sectores opera con alta capacidad ociosa: edición e impresión usa solo el 53,5% de su capacidad; productos minerales no metálicos, 51,8%; textiles, 46,6%; tabaco, 46,3%; automotriz, 45,5%; metalmecánica, 41,5%; y caucho y plástico, 41%. El informe de la UIA señaló que para el 65,7% de las empresas esa utilización estuvo por debajo del nivel considerado óptimo.
El Índice de Producción Industrial Pyme de CAME mostró una caída anual de 7,8% en mayo y una retracción acumulada de 11,3%. Los sectores más afectados fueron Químicos y plásticos (-21,3%), Alimentos y Bebidas (-9,4%) y Papel, cartón y edición (-8,3%). Desde IPA destacaron que el textil, el calzado, los bienes de capital y los rubros de consumo masivo son los más perjudicados, con ventas que cayeron 30%.
Importaciones y contrabando
La presencia de bienes importados crece mientras se achica la producción local. Rosato afirmó: “Las importaciones son, en cierta forma, la raíz del problema que hoy sufre la Argentina en materia de producción”. Detalló que “la industria manufacturera viene cayendo sustancialmente debido al ingreso de importaciones desleales ya que no existe ningún tipo de control de lo que ingresa ni se siguen precios de referencia” y sumó “el impacto del contrabando que se viene incrementando, y está afectando a muchos sectores orientados a productos de consumo familiar”.
Un informe del Observatorio Pyme detectó que algunas empresas encuentran mejores resultados vendiendo productos importados que fabricando los propios. Entre las firmas que lograron aumentar sus ventas, el 24% de las que comercializan bienes importados registró subas, 10 puntos más que quienes venden productos nacionales. La preocupación por la competencia de las importaciones se duplicó en apenas un año, especialmente por la llegada de productos chinos.
Deuda y financiamiento
El endeudamiento se convirtió en uno de los grandes problemas de las pymes. Según la encuesta trimestral de la UIA, el 44,9% de las firmas tuvo problemas para pagar salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos e impuestos. Las consecuencias: aumento de la deuda o necesidad de financiamiento de corto plazo (36,3%) y pago de intereses y mayores costos financieros (33,9%).
Rosato evaluó que “la situación actual generó problemas que tienen que ver con el aumento de la morosidad, mayores embargos en las empresas, y la rotura de la cadena de pagos que lleva a un efecto dominó y traslada el problema a toda la cadena de valor”. El 60% de las pymes industriales identificó los retrasos en los pagos de sus clientes como uno de sus principales problemas, cuando un año atrás esa cifra era del 35%.
La encuesta de ENAC, sobre más de 250 empresas de todo el país, alertó que 7 de cada 10 firmas sufrió extensión unilateral de plazos de pago, más de la mitad mayores incumplimientos y casi 3 de cada 10 registraron incobrables. Casi 4 de cada 10 cobra a más de 60 días, mientras que el plazo de pago a proveedores es de 30 días: las empresas financian a sus clientes con capital propio. “Las empresas deben financiar su operación durante casi dos meses antes de recuperar el dinero de sus ventas, agravando la situación de liquidez, con impacto directo en la solvencia y continuidad operativa”, indicaron.
El 87,5% de las pymes financia su actividad con recursos propios. El principal motivo para tomar deuda ya no es ampliar la capacidad productiva sino reponer capital de trabajo (28,2%) y pagar salarios y aguinaldos (25,9%). Un 23,8% no sabe a qué tasa accede, lo que sugiere que “buena parte de las empresas no accede al crédito formal de ninguna forma”.
Reforma del Banco Central
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, con media sanción en el Congreso, podría agravar el acceso al crédito. Según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), el proyecto elimina instrumentos que permitían orientar el crédito hacia pymes y economías regionales. El dictamen mantiene la facultad de regular riesgo, plazos, tasas y comisiones, pero elimina la posibilidad de orientar el destino del crédito y deroga el inciso que habilitaba políticas diferenciadas para pymes, incorporado en 2012.
Perspectivas
La UIA indicó que aumentó la proporción de empresas que perciben un deterioro frente al año pasado: 57,7% a nivel empresarial, 70,4% sectorial y 65,4% nacional. Mientras que en 2025 un 64,3% anticipaba una mejora para 2026, este año solo el 17,8% dijo estar efectivamente mejor.
Desde las pymes exigen la declaración de la emergencia económica, social, productiva y laboral. Rosato señaló: “No hay ninguna medida actual orientada a darle solución a nuestro problema. Estamos proponiendo que se declare la emergencia económica, social, productiva y laboral en el Congreso de la Nación, porque necesitamos medidas concretas para hacer frente a la crisis de las pequeñas y medianas empresas, de lo contrario la situación se va a agravar”.
Las estimaciones del sector son alarmantes: “De no revertirse la actual situación vamos a pasar de 300.000 puestos de trabajo perdidos a más de 500.000 a fin de año, y con un aumento de la informalidad que va a generar más pobreza”, alertaron.