La increíble historia de Wilfrido Tántera: el artista que llegó a Apóstoles por error y se quedó para siempre
¿Sabías que un artista llegó a Apóstoles por un error del guarda de un tren? Su obra engañó hasta a los picaflores. Conocé la historia de Wilfrido Tántera.
Un artista que llegó casi por casualidad a la Ciudad de las Flores y terminó dejando una huella imborrable. Wilfrido Tántera construyó su propia obra de arte para vivir y hasta engañó a los picaflores con sus pinturas.
Nacido en Gessler, Santa Fe, Tántera se mudó joven a Buenos Aires, donde estudió en la Academia de Artes Prilidiano Pueyrredón mientras trabajaba en un banco. En 1974, subió a un tren rumbo al norte con la intención de llegar a San Javier, pero el guarda le advirtió que el ferrocarril no llegaba hasta allí y le sugirió bajarse en Apóstoles. Así, casi por error, encontró su hogar.
El licenciado en Turismo Jorge Rendiche recordó que Tántera construyó su casa, atelier y parque él mismo, buscando “vivir dentro de una obra de arte”. Su propiedad, que llamó “Ytesanaco” (un juego de letras de San Cayetano), refleja esa obsesión creativa.
Un excéntrico inolvidable
Rendiche describió a Tántera como extremadamente religioso, con una pared llena de micro ermitas y santos en miniatura. Fanático de las plantas y los perros, enterraba a sus mascotas en el jardín con pequeñas lápidas. En sus cumpleaños, mezclaba a amigos de distintas ideologías y los sentaba estratégicamente para generar debate, mientras él cocinaba y servía. Incluso solía andar en bicicleta por el medio de la calle Belgrano, obligando a los autos a esquivarlo.
El escritor Mario Zajaczkowski, amigo cercano, destacó su labor como gestor cultural: “Fue el primero en convocar a la gente común a las exposiciones; recorría escuelas en su bici invitando a los chicos”. También recordó que Tántera vendía sus cuadros en cuotas y que una exposición de flores en Gobernador Virasoro fue tan realista que los picaflores entraban a la sala buscando néctar.
La función social del arte
El licenciado en Artes Plásticas Mario Rivas conoció a Tántera a principios de los 90 y quedó marcado por su visión: “Cumplimos una función social, no somos meros dibujantes”. Rivas destacó un cuadro de Maradona renaciendo de una cruz, pintado cuando comenzaban a conocerse las adicciones del futbolista. Para Rivas, Tántera fue “uno de los mejores artistas que tuvo la provincia”.
Partir, pero dejando huella
Wilfrido Tántera falleció el 25 de julio de 2001 tras una larga enfermedad. Sus restos descansan en Apóstoles, tal como lo deseaba. Sobre su lápida colocaron la estatua de San Expedito que él mismo esculpió. En 2006, se inauguró una escultura en su honor en la plazoleta que lleva su nombre.
Hoy, gran parte de su obra se conserva en “El solar de Tántera”, sobre la calle Comandante Andresito, donde construyó su casa y taller. La propiedad fue cedida en comodato a la Municipalidad, asegurando que su legado perdure.