La idea que convierte baldíos en plazas: el detalle que los dueños no se esperan
Mientras los baldíos se multiplican y los vecinos reclaman espacios verdes, el municipio avanza con un plan que promete cambiarle la cara a los barrios. Pero hay un detalle que los dueños de los terrenos no se esperan.
San Miguel de Tucumán analiza sumarse a una tendencia que ya tiene antecedentes en Rosario y en países europeos: transformar terrenos vacíos en "plazas de bolsillo", espacios verdes temporales que podrían cambiarle la cara a los barrios sin lugares de esparcimiento.
El debate está abierto. Los concejales José María Canelada y Gustavo Cobos presentaron un proyecto de ordenanza, mientras que la Municipalidad busca incorporar el concepto al nuevo Código de Planeamiento Urbano (CPU). La idea central es recuperar superficies en desuso, ampliar los espacios verdes y frenar el avance de los baldíos convertidos en basurales.
¿Cómo funcionarían las plazas de bolsillo?
La propuesta apunta a intervenir terrenos públicos o privados sin asignarles un destino definitivo. Según las características del lote y las necesidades del barrio, podrían sumarse árboles, sectores de sombra, bancos, juegos, jardines, huertas y espacios para actividades deportivas, culturales, educativas y comunitarias. También se prevé equipamiento para la movilidad peatonal y ciclista.
En el caso de los inmuebles privados, el proyecto contempla contratos de comodato gratuito, con adhesión voluntaria y conservación de la titularidad por parte del dueño. La exención de las contribuciones municipales sobre la propiedad regiría únicamente durante el período en que el terreno estuviera efectivamente incorporado al programa.
Canelada explicó que el incentivo busca dar una utilidad colectiva a lotes vacíos sin modificar su propiedad. Cobos, por su parte, planteó que la planificación debe atender las necesidades de cada barrio y que una intervención pequeña puede resultar significativa donde no existen lugares de esparcimiento.
Los ediles también destacaron una dimensión ambiental: además de instalar juegos o asientos, proponen sumar superficies permeables y vegetación para favorecer la infiltración del agua y reducir el calor urbano.
El plan que ya late en el IPV y el municipio
Una idea similar fue presentada por el titular del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), Hugo Cabral, durante una audiencia sobre el nuevo CPU. El funcionario señaló que desconocía el proyecto de los concejales cuando propuso habilitar usos públicos temporales en baldíos mediante incentivos a sus propietarios.
Cabral sugirió destinar esos espacios a pequeñas plazas, actividades recreativas o propuestas culturales, con intervenciones que no impliquen construcciones permanentes difíciles de retirar. También planteó aplicar recargos a quienes mantengan terrenos o viviendas abandonadas sin las tareas necesarias de conservación, para desalentar el deterioro de inmuebles ociosos.
El último relevamiento del IPV identificó 104 baldíos dentro de las cuatro avenidas. El informe señala que ese sector representa el 22% de la superficie de la Capital y plantea que la cantidad total podría acercarse a cinco veces ese número. Se trata, sin embargo, de una estimación y no de un relevamiento completo de la ciudad.
Desde el Ejecutivo municipal, la directora de Planificación Urbanística, Guadalupe Rearte, informó que se trabajaba en una propuesta semejante desde marzo. Catastro había relevado 18 propiedades abandonadas, tanto en esquinas como a mitad de cuadra, con posibilidades de recuperación.
Ese trabajo quedó en pausa al comenzar la elaboración del CPU, ya que la intención es incluir allí la iniciativa para darle mayor sustento. Rearte reconoció que probablemente existan muchos más inmuebles aprovechables que los identificados hasta ahora.
La funcionaria señaló que la gestión enfrenta dificultades con los propietarios de baldíos y que la intendenta Rossana Chahla considera prioritario encontrar una solución. También indicó que se analiza incorporar rejas a los espacios recuperados para protegerlos del vandalismo durante la noche.
El concepto es novedoso para Tucumán, aunque el informe menciona antecedentes de años de aplicación en Rosario, presentada como referente nacional, y de décadas en países europeos, entre ellos los escandinavos. Su eventual extensión a otros municipios y comunas del Área Metropolitana de Tucumán aparece como una posibilidad, mientras la Capital discute cómo integrarlo a sus normas urbanas.