La huelga que paralizó Francia: 70.000 policías, gases y un dato que nadie esperaba
Miles salieron a las calles en Francia para exigir que los salarios acompañen el costo de vida. La respuesta del Gobierno incluyó 70.000 efectivos y un saldo que generó alerta.
Francia vivió una jornada de huelga general con manifestaciones masivas en todo el país, un fuerte operativo de seguridad y un saldo de detenciones y heridos que generó preocupación. Los sindicatos, estudiantes y trabajadores salieron a las calles para reclamar aumentos salariales, mejores condiciones laborales y mayor financiamiento educativo.
El Ministerio del Interior contabilizó 575.000 manifestantes en todo el territorio, mientras que la CGT elevó la cifra a 1,6 millones. El balance provisional también registró 448 detenciones y 53 policías heridos.
Para controlar las movilizaciones, el Gobierno desplegó 70.000 policías y gendarmes, según dispuso el ministro del Interior, Laurent Nuñez. El operativo incluyó unidades especiales, vehículos blindados, drones y helicópteros.
París y otras ciudades, en tensión
En la capital, la Torre Eiffel permaneció cerrada por la huelga nacional, mientras que el Museo del Louvre abrió sus puertas aunque con algunas salas fuera de servicio. También se registraron alteraciones en el transporte público y cierres de establecimientos educativos.
Las protestas se replicaron en ciudades como Lyon y Marsella, y en distintos puntos del país. Aunque la mayoría de las marchas se desarrolló pacíficamente, las autoridades informaron episodios de tensión y enfrentamientos en algunas localidades.
En París y Lyon hubo choques entre manifestantes y policías, que utilizaron gases lacrimógenos. Además, el Ministerio del Interior informó que se realizaron 86 intervenciones por incendios durante la jornada.
El reclamo de fondo: salarios y costo de vida
En un comunicado conjunto, las principales organizaciones sindicales advirtieron sobre el deterioro económico y alertaron que Francia está al borde de una recesión. También cuestionaron el aumento de precios y la falta de mejoras en los ingresos: "El combustible, los alimentos, el alquiler, el gas, la electricidad… todo sube excepto los salarios y las pensiones", expresaron.
Los gremios señalaron que los planes de despidos se multiplican en distintos sectores: "La ira es inmensa", agregaron, y advirtieron que "la situación en este país es frágil. Los apremiantes desafíos sociales y ambientales deben abordarse sin demora".
Entre los principales pedidos figuran un aumento del salario mínimo, una suba general de los ingresos, mayor justicia fiscal y la preservación de los servicios públicos. También reclaman mejores condiciones para los estudiantes y medidas para recuperar el poder adquisitivo.
El salario mínimo francés no recibe un incremento extraordinario desde 2012. El ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, había anticipado que el Gobierno podría hacer anuncios sobre ese ingreso "alrededor del 5 de noviembre", aunque no precisó si contemplarían una suba adicional.
De una escuela a la huelga general
El movimiento de protesta comenzó en septiembre, a partir de un reclamo por falta de personal en una escuela secundaria al sudeste de París. Con las semanas, la movilización se extendió a otras regiones y sumó a estudiantes que exigen mayor financiamiento educativo y a trabajadores afectados por el costo de vida.
También se incorporaron los denominados chalecos amarillos, el movimiento antigubernamental surgido en 2018, que volvió a las calles para cuestionar el encarecimiento de los combustibles y otros productos.
Un escenario económico complicado
La jornada se desarrolló en medio de un contexto difícil para Francia, que enfrenta un elevado nivel de deuda y registra uno de los desempeños económicos más débiles de Europa, junto con Italia y Bélgica.
Un barómetro difundido el miércoles reflejó el impacto en los hogares: una de cada dos personas aseguró tener dificultades para vivir con los ingresos familiares.
A las demandas económicas se sumaron cuestionamientos por presuntas restricciones a la libertad de manifestación. En varias ciudades se prohibieron marchas en sectores de los centros urbanos, mientras que sindicatos y organizaciones de derechos humanos denunciaron lo que consideran "una deriva autoritaria" del Gobierno. En París, la Justicia avaló un recorrido alternativo propuesto por las autoridades.
Los chalecos amarillos ya anunciaron nuevas protestas para el sábado y convocaron a una movilización coordinada hacia finales de noviembre en otros seis países europeos: Bélgica, España, Grecia, Italia, Portugal y Reino Unido.
En ese contexto, el primer ministro Sébastien Lecornu recibirá el próximo lunes a sindicatos y organizaciones empresariales en una conferencia social para abordar el poder adquisitivo y los salarios, según anunció su gabinete. La convocatoria abrió una instancia de diálogo después de la nueva jornada de movilización nacional.