La historia oculta de Cabo Verde en Buenos Aires: de Dock Sud a la Virgen de Luján

¿Sabías que un esclavo caboverdeano fue el primer custodio de la Virgen de Luján? La historia detrás de la comunidad que hoy celebra el Mundial.

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La historia oculta de Cabo Verde en Buenos Aires: de Dock Sud a la Virgen de Luján

Mientras la selección de Cabo Verde se convierte en la sensación del Mundial 2026, pocos saben que hay una comunidad caboverdeana en la Provincia de Buenos Aires que guarda un vínculo profundo con el país africano. Desde Dock Sud hasta Mar del Plata, los descendientes de aquellos marineros que llegaron a fines del siglo XIX mantienen vivas sus tradiciones.

¿Cómo llegaron los caboverdeanos a la Argentina?

La historia comienza en 1462, cuando el navegante Diogo Gomes descubrió las diez islas volcánicas de Cabo Verde. El Reino de Portugal las utilizó como centro de distribución de esclavos hacia América y Europa. Pero tras la abolición de la esclavitud, la economía local colapsó y los caboverdeanos comenzaron a emigrar.

“A partir de la abolición de la esclavitud en Portugal, las islas dejaron de ser un sitio de interés, ya que la economía de Cabo Verde no tiene recursos naturales y el principal sostén económico en ese momento era vender las personas esclavizadas. Al pasar esto, los caboverdeanos comenzaron a emigrar para buscar un futuro mejor”, explica Javier Andrigo, presidente de la Sociedad Unión Caboverdeana de Dock Sud.

Muchos se emplearon en compañías navieras y navegaron hacia América. “Esos primeros caboverdianos que emigraron llegaron a la Argentina a fines de 1800 y principios del 1900. Y lógicamente, se asentaron en zonas portuarias porque sabían navegar, porque conocían el mar. Se asentaron en casi toda la costa atlántica, pero principalmente en Dock Sud, en Ensenada, en Mar del Plata, todas zonas de puertos”, agrega.

La revista Caras y Caretas ya documentaba en 1910 la presencia de 24 marineros de la isla de San Vicente que trabajaban como guardavidas en Mar del Plata desde 1905. Una nueva oleada migratoria llegó en la década de 1920, tras una prolongada sequía, instalándose mayoritariamente en Dock Sud y Ensenada.

Las instituciones que unen a la comunidad

“En Ensenada se crea la Asociación Caboverdiana de Ensenada, el 13 de septiembre de 1927. Y el 13 de agosto de 1932 se crea la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdiana, que nace como una mutual por el fallecimiento de un caboverdiano que había emigrado y no tenía familia acá”, relata Andrigo. Esa gran oleada duró hasta 1955, cuando el golpe a Perón frenó la llegada. Desde entonces, los caboverdeanos emigraron a Estados Unidos y Europa.

Hoy, Cabo Verde tiene 530.000 habitantes, pero se estima que hay 2 millones de caboverdeanos en el mundo. “Y cuando hablo de caboverdeanos hablo también, no solo de los nativos, sino de los hijos y nietos, como es en nuestro caso. Porque como te comentaba antes, la mayoría emigró hasta 1955, pero los descendientes, hijos, nietos, bisnietos y choznos también nos consideramos, a pesar de haber nacido en Argentina, 100% argentinos y 100% caboverdeanos”, señala Andrigo.

Amílcar Cabral, el héroe que inspiró a Mandela

El líder independentista Amílcar Cabral, ingeniero agrónomo formado en Lisboa, organizó la revolución en Guinea-Bisáu y Cabo Verde. Fue asesinado en 1972, un año antes de la independencia de Guinea-Bisáu. Cabo Verde logró la suya el 5 de julio de 1975.

“Cabral no solo fue un ideólogo de la independencia de Guinea Bisáu y Cabo Verde, sino que también fue escritor, fue poeta, fue filósofo”, remarca Andrigo. Y agrega: “Una vez le preguntaron a Nelson Mandela, y le dijeron: ‘¿Usted es el líder?’ Y Mandela dijo: ‘No, no. Yo no soy el líder. El líder fue Amílcar Cabral. El líder de todo esto fue Amílcar Cabral’”.

La Virgen de Luján y un esclavo caboverdeano

La conexión más sorprendente es con la patrona de Argentina. En 1630, una imagen de la Inmaculada Concepción llegó desde Brasil al puerto de Buenos Aires. Al pasar por el río Luján, la carreta se detuvo misteriosamente y no pudo avanzar hasta que retiraron la imagen.

Manuel Costa de los Ríos, un esclavo africano de Cabo Verde, fue testigo del milagro y se convirtió en el primer custodio de la Virgen. Durante años, en una capilla de barro y paja, ungía a los enfermos con sebo de velas. Doña Ana de Matos pagó 250 pesos por Manuel para que siguiera cuidando la imagen hasta su muerte en 1686. Hoy, Manuel está en proceso de beatificación.

“La vivencia en comunidad y el no perder esos lazos con Cabo Verde son los valores de los caboverdeanos”, concluye Andrigo. “La esencia se transmite de generación en generación. Hijos, nietos, bisnietos y choznos siguen con ese corazoncito en Cabo Verde aunque nunca hayan ido ni lo conozcan”.

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