La historia detrás del genio que revolucionó la pintura argentina y casi lo linchan por ello
¿Sabías que el primer cubista argentino casi fue linchado por el público? Conocé la fascinante vida de Emilio Pettoruti, el genio que revolucionó el arte nacional.
Emilio Pettoruti no solo fue el primer cubista argentino, sino que su vida estuvo marcada por el éxito y la polémica. A los 38 años ya dirigía el Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata, pero antes tuvo que soportar ataques e incluso agresiones físicas por sus ideas vanguardistas.
Nacido en La Plata en octubre de 1892, Pettoruti ocupa un lugar indiscutido entre los diez grandes de la pintura nacional, junto a figuras como Soldi, Berni, Quinquela, Spilmbergo, Victorica y Fader. Sin embargo, su camino no fue fácil: el público no siempre estaba preparado para su arte.
El viaje que lo cambió todo
Con apenas 20 años, una beca del gobierno bonaerense lo llevó a Europa. Ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Florencia y recorrió varios países. A los 31, la Municipalidad de Berlín lo invitó a exponer, un logro inusual para un argentino en esa época.
Al año siguiente, una galería de la calle Florida en Buenos Aires le organizó una muestra que fue un parteaguas. Por un lado, éxito de público y crítica; por otro, recibió bastonazos y casi agresiones de espectadores indignados. Esa exposición marcó el inicio de la plástica rioplatense contemporánea.
¿Casualidad o destino?
En solo diez años (1882-1892) nacieron casi todos los grandes pintores argentinos: Fader (1882), Victorica (1884), Quinquela (1891), Pettoruti (1892). Y más tarde, en 1905, Soldi y Berni. Una coincidencia que asombra.
El cubista que amaba la luz
Pettoruti abrazó el cubismo, ese movimiento que representa las cosas como las concibe la mente, no como se ven. Pero también supo darle relevancia a la luz, como se aprecia en sus autorretratos, en “Carolita” y en “El Timbre”. Su obra más cotizada fue “Quinteto”, un óleo sobre madera terciada con cinco músicos arlequines, uno tocando el bandoneón.
A los 38 años asumió como director del Museo de Bellas Artes de La Plata, donde impulsó una gestión renovadora. Pero en 1947 fue cesanteado. Con solo 55 años y un gran dolor, decidió volver a Europa en 1952. Amigos como José Ingenieros y Alejandro Korn intentaron disuadirlo, pero no pudieron. Sentía ingratitud hasta en los silencios.
La anécdota que lo pinta de cuerpo entero
Ya consagrado, Pettoruti descansaba en una plaza de Florencia cuando un niño de 11 o 12 años se sentó a su lado. El chico dibujaba y borraba una y otra vez. Intrigado, Pettoruti le preguntó por qué. El niño explicó que debía representar a una madre amamantando a su hijo, pero no le gustaba lo que hacía.
“Si me permites, te puedo ayudar”, ofreció el pintor. En cinco minutos resolvió el dibujo. Días después, el chico lo encontró enojado: la maestra lo había aplazado, diciendo que a sus once años debía hacerlo mucho mejor. Pettoruti se disculpó y se alejó sonriendo, sin revelar su identidad.
“El tiempo pasa para todos, pero los grandes de la pintura se incorporan al tiempo”, dijo Pettoruti. Y su obra, contra viento y marea, lo demuestra.