La historia detrás de San Gil en Sacha Pozo: cómo una imagen llegó al paraje y se volvió una de las fiestas más convocantes de Santiago
¿Cómo llegó la imagen de San Gil a un pequeño paraje santiagueño y se convirtió en el centro de una de las peregrinaciones más masivas de la provincia? La familia custodio cuenta la historia por primera vez.
La devoción a San Gil en Sacha Pozo nació de un gesto simple: un hombre errante dejó una pequeña imagen del santo en el paraje y dijo que ese era el lugar donde quería quedarse. Los vecinos lo habían recibido con comida y refugio, y antes de seguir su camino, tomó una decisión que marcaría para siempre la historia del lugar.
Por primera vez, Ana González, encargada de prensa e integrante de la familia custodio del santo; Roberto Cobacho, actual responsable de la imagen; y su esposa Soledad Soria compartieron esta historia en Nuevo Diario. Contaron lo que heredaron de sus abuelos y que hoy sostiene una de las expresiones de fe más convocantes de Santiago del Estero.
Un legado que pasa de generación en generación
Según relató Ana González, la imagen quedó en manos de Crisóstomo Hoyos en aquel momento, después pasó a Javier Hoyos, luego a Petrona Hoyos de Cobacho, mamá de su primo Roberto, y desde entonces la familia continúa con ese legado.
Roberto Cobacho asumió la organización hace más de tres décadas. "Esto me tocó porque no había quién lo haga. Yo vivía en Buenos Aires y volví para seguir con la organización", explicó, y destacó que año a año busca mejorar el lugar.
La preparación comienza con la limpieza del predio, la pintura, el acondicionamiento de las calles internas y la coordinación de operativos sanitarios y de seguridad. Incluso se encargan de contar con agua para quienes llegan con sus caballos.
Con los años, el predio también creció: la construcción de la Ruta 176 facilitó el acceso, en 2011 se inauguró una nueva capilla de 100 metros cuadrados y se creó la Sala de las Banderas, donde se conservan las ofrendas que dejan los promesantes.
Además, la celebración cuenta con estacionamiento, predio ferial y patio de comidas. "Son los peregrinos, devotos y vecinos de la zona los que dan año a año vida a esta fiesta; nosotros la organizamos con responsabilidad, mucho esfuerzo y compromiso", afirmó Cobacho.
La fe que emociona
La familia asegura que la mayor recompensa llega cuando escuchan los testimonios de quienes vuelven para agradecer. "Hay personas que nos cuentan que vinieron a pedir un hijo, que recibieron esa gracia y después regresan con el bebé en brazos", relató emocionada Ana González. "Para nosotros es inmenso eso, y es donde se ve reflejado el trabajo que hacemos por la gente".
Una semana antes de la celebración central se realiza la procesión y su respectiva vigilia, con peregrinos que llegan caminando desde distintos barrios de La Banda y Santiago del Estero. El pasado martes, más de 6 mil personas caminaron desde Sacha Pozo a Capital, cerrando la procesión en la parroquia San Roque, tras recorrer 42 kilómetros.
La fiesta central
El martes, la jornada comenzará a las 6 con la apertura de la capilla, por la que usualmente pasan 20 mil personas. Habrá presentaciones de academias folclóricas desde el mediodía, la misa será a las 16, presidida por el padre Ángelo Introzzi, seguida de la procesión y más actividades hasta la medianoche.
Los organizadores remarcaron que la celebración no persigue fines de lucro y que todo lo recaudado se destina a cubrir gastos de infraestructura, servicios y atención de quienes trabajan durante esta gran celebración.
Finalmente, Soria, quien tiene a su cargo gestionar los permisos, expresó su agradecimiento al Gobierno de la provincia, a Recursos Hídricos, a Vialidad Provincial, al Ministerio de Gobierno y Seguridad, a las áreas de Salud, a la Comisión Municipal de El Aibe, a los vecinos que colaboran con el riego del predio y a los servidores voluntarios que dedican horas de trabajo para recibir a los miles de fieles que cada año mantienen viva la fe en San Gil.
