La historia del tucumano que bendijo los botines de Messi y hoy custodia a la Selección en el Mundial 2026
Conocé la increíble historia del tucumano que tocó los botines de Messi en 2017 y hoy, desde su santuario, sigue protegiendo a la Selección en el Mundial 2026.
En octubre de 2017, la Selección Argentina estaba al borde del abismo en Quito. Un tucumano, Manuel Valdez, llegó al vestuario y tocó los botines de Lionel Messi. Esa noche, Messi metió tres goles y Argentina clasificó al Mundial. Hoy, aunque Manuel murió en 2021, su legado sigue vivo en un santuario en Gorina, donde los hinchas le piden por la Scaloneta en el Mundial 2026.
¿Quién era el “Brujo Manuel”?
Manuel Justiniano Valdez nació en Tucumán pero vivió en Gorina, Buenos Aires. Allí atendía a cientos de personas por día, famosos como Ricardo Fort y Guillermo Coppola incluidos. Su hijo Walter transformó el galpón de la casa en un santuario lleno de virgencitas y estampitas. “Nosotros le venimos a pedir al Manu, porque él siempre nos ayudó”, dice César Pedraza, un maratonista que asegura que Manuel le curó la rodilla.
Claudio Gugnali, exayudante de campo de Alejandro Sabella, aclara: “No me gusta que lo llamen Brujo. Manuel era una persona espiritual. Buena. Nunca cobró. A nadie. No hacía brujería, sanaba”. Y Julián Camino agrega: “Se murió de Covid porque salía a atender a los que lo llamaban”.
El operativo que salvó a la Selección
En 2017, con la Selección al borde de quedar fuera de Rusia 2018, Camino y Gugnali contactaron a Manuel. “Vamos a darle una mano a la Selección”, le dijeron. Manuel viajó a Quito y entró solo al vestuario horas antes del partido. Agarró cada camiseta: la de Messi, la de Di María, la de Mascherano. Les pasó las manos por encima. Después tocó los botines uno por uno. “Había energía negativa para que no puedan jugar ellos”, contó después.
Ecuador ganaba a los 40 segundos, pero Argentina remontó con tres goles de Messi. En los pasillos del hotel, el Chiqui Tapia dijo: “Él tuvo mucho que ver”. Y Messi confesó: “No sé si ayudó o no, pero si lo hizo, bienvenido sea”.
El santuario que late por la Scaloneta
Hoy, en el santuario de Gorina, los devotos se reúnen. Claudia Minotti y Mauricio Suárez cuentan: “A nosotros nos cambió la vida. Él te miraba, te agarraba la cabeza y te decía qué tenías”. Y el gato de Manuel, que se sienta en el banco de misa, parece ser un canal con el más allá.
En el Mundial 2026, los campeones del mundo tienen sus propios rituales: los caramelos de Rodrigo de Paul y Leandro Paredes, el agua bendita de Cuti Romero y Licha Martínez, y el palo santo. Pero la fe en Manuel sigue intacta. “Que no nos falte el Magiclick y líbranos del mal”, rezan los hinchas.



