La hija del juez Albarracín pelea por su vida y el conductor que la chocó ya está en la calle
El conductor que manejaba alcoholizado ya está en la calle, pero la hija del juez sigue en terapia intensiva y necesita algo urgente de la comunidad: la convocatoria es este domingo, y los requisitos son simples.
La familia del juez Carlos Albarracín vive horas de extrema angustia en Río Gallegos. Mientras su esposa Gabriela se recupera favorablemente de lesiones contusas en el tórax, la hija del matrimonio, una nena de 11 años, permanece internada en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Regional con pronóstico reservado.
El pequeño Jerónimo, en tanto, resultó ileso: no sufrió ningún rasguño pese a la violencia del impacto, según confirmaron fuentes oficiales y sanitarias consultadas por La Opinión Austral.
Una campaña contrarreloj
La gravedad del cuadro de la menor obligó a los cirujanos a intervenirla de urgencia apenas ingresó al centro de salud. Los partes médicos indican que sufrió gravísimas lesiones traumáticas, entre ellas una fractura expuesta de fémur, y que la enorme pérdida de sangre complicó su postoperatorio.
Por eso se articuló una convocatoria urgente para donar sangre. La cita es este domingo 27 de septiembre a partir de las 9:00 en el Banco de Sangre del Hospital Regional Río Gallegos (HRRG). Los requisitos: ser mayor de 18 años, gozar de buena salud y presentarse con el DNI.
El otro vehículo
Del otro lado del siniestro, las autoridades confirmaron que el conductor, que según los peritajes iniciales manejaba bajo los efectos del alcohol, ya recibió el alta médica y abandonó el hospital. Su acompañante, en cambio, terminó con lesiones de extrema gravedad: permanece estabilizado en el Hospital Regional y será derivado en un vuelo sanitario a un hospital de mayor complejidad en Comodoro Rivadavia, Chubut, porque la infraestructura sanitaria local resulta insuficiente para tratar su cuadro.
La disparidad en las consecuencias del choque generó un profundo malestar social en la ciudad, que ahora transforma la indignación en una cruzada solidaria para asistir a la nena internada.