La heladería más antigua de Rosario: vendió dos caballos y una mula para comprar su máquina
Giuseppe Capitano vendió dos caballos y una mula para comprar la máquina que le daría vida a la heladería más antigua de Rosario. La historia de las ocho marcas que buscan ser declaradas notables...
Ocho heladerías históricas de Rosario, con más de 40 años de vida, son candidatas a entrar en el nuevo Catálogo de Heladerías Notables que impulsa la Municipalidad. Entre ellas hay una que arrancó vendiendo animales para poder comprar su primera máquina.
La iniciativa busca reconocer a los locales que forman parte de la tradición heladera local y promocionarlos turísticamente, tal como ya se hace con los bares y bodegones notables.
Catania, la pionera
Giuseppe Capitano llegó a Rosario desde Alessandria della Rocca, un pueblo de Sicilia, y en 1952 abrió la heladería que todavía sigue en pie en bulevar Avellaneda y Zeballos. La historia familiar cuenta que vendió dos caballos y una mula para traer la máquina de fabricar helados, y que salía con un carrito a vender al Parque Independencia y al Parque Urquiza para solventar la inversión.
Esther, del garaje a la fábrica
En 1957, Mario Nicoletti bautizó su heladería con el nombre de su hija y la puso a funcionar en el garaje de su casa, en Ovidio Lagos al 900. Doce años después, Héctor Iglesias y su esposa María del Carmen Chillemi la compraron y la mudaron a un local más grande, donde sumaron su propia fábrica.
Bajo Cero y San Remo, las de 1968
Ese año nacieron dos marcas que siguen activas. Bajo Cero conserva la esquina de Santa Fe y Presidente Roca donde empezó y llegó a tener 16 locales. San Remo, fundada por los inmigrantes Vicente Scimé y Luisa Traina en Bella Vista, hoy la maneja la tercera generación, con más de 300 gustos creados y una sucursal en el centro. En 2022 se consagró Campeona Nacional del Helado Artesanal.
San Remo tiene un vínculo curioso con Catania: hay un matrimonio entre integrantes de ambas familias y los dueños actuales aprendieron el oficio del mismo maestro heladero.
Smart, la sigla familiar
Rubén Bersano y su esposa Tercilia empezaron en Carcarañá en los 50, pero recién en 1972 abrieron Smart en Rioja y Moreno. El nombre surge de las iniciales de los primeros integrantes: Sociedad, Matilde, Alberto, Rubén y Tercilia. Hoy tiene 12 sucursales y sigue siendo una empresa familiar.
Río y Yomo, otras historias
Río Helados nació en 1972 cuando Miguel Ángel Ríos, que había vendido un auto y una motoneta para comprar una máquina, cumplió su sueño de instalarse en Rosario. Su hijo Andrés está al frente ahora.
Yomo, en cambio, fue la primera marca al público de Gitanes SRL, fundada por Simón Liamgot en 1974. La empresa creció, creó YO Helados en los 90 y desarrolló un sistema de franquicias, pero Yomo sigue con cuatro locales en Rosario.
Marbet, el toque gourmet
Mario y Betina le pusieron sus nombres a la heladería que abrieron en 1985. Después, su hermano Carlos quedó al frente y la marca se especializó en sabores gourmet, con la colaboración del chef Marcelo Megna. Hoy tiene locales y franquicias, pero produce en Rosario.
Las que ya no están
La Turinesa, Polito, La Uruguaya y Piemonte marcaron a generaciones pero desaparecieron. Fueron lugares de encuentro para los barrios durante buena parte del siglo XX.
¿Por qué Rosario tiene esta tradición? Ciro Cacciabue, presidente de la Cicha, lo explica por la inmigración italiana y el paso del oficio de padres a hijos. "El rosarino lo tomó como propio", dice. La ciudad consume 10 kilos de helado por persona por año y tiene unas 300 heladerías.
El Catálogo de Heladerías Notables todavía no definió cuáles entran, pero las candidatas ya muestran que pedir un helado en Rosario es, también, comer un pedazo de historia.