La helada que golpeó a los viñedos de Cafayate: la clave que podría salvar la cosecha
La helada tardía que azotó a Cafayate y el Valle Calchaquí dejó a los viñedos en un momento crítico. Los productores ya evalúan el daño, pero hay una señal que podría cambiar el final de la cosecha.
Una helada tardía registrada a mediados de septiembre golpeó con dureza los viñedos de Cafayate y distintos puntos del Valle Calchaquí, donde las temperaturas descendieron hasta los -6° C. El golpe llegó en el peor momento: las vides ya mostraban un brote adelantado por el clima, lo que dejó a la producción salteña en una situación delicada.
Los productores de la zona siguen en estado de alerta y avanzan con tareas de evaluación técnico-agronómicas para determinar con precisión el alcance real del daño sobre las plantaciones.
Un invierno corto y un brote adelantado
Los especialistas explicaron que el invierno fue inusualmente corto y que las temperaturas comenzaron a elevarse a partir de julio. Esa alteración meteorológica provocó que la brotación de las vides se adelantara entre 15 y 20 días respecto de la temporada media, dejando a la vegetación expuesta a las bajas temperaturas de la madrugada.
Las mediciones en los establecimientos vitivinícolas registraron niveles bajo cero en horarios en que los nuevos brotes ya presentaban pequeños racimos en desarrollo. Sobre esa vulnerabilidad, la productora Carolina Martín explicó: “El estado fenológico del viñedo era avanzado y es el momento donde más sensible está la planta”.
La esperanza de un brote secundario
Según informó Nuevo Diario, el sector deberá aguardar una serie de jornadas para comprobar si la viña logra generar un brote secundario capaz de salvar parte de la cosecha anual. Frente a las primeras estimaciones que maneja la industria, la productora advirtió: “Aún no sabemos cuál podría ser la pérdida”.
Mientras aguardan los tiempos biológicos del cultivo, los establecimientos agrícolas mantienen sin interrupciones los esquemas de trabajo de temporada para resguardar la salud de las plantas en esta etapa crítica. Las tareas continúan con normalidad, combinando riegos constantes y labores específicas destinadas a favorecer la recuperación.