La frase de Milei que retiene a Adorni y el temor que crece en el Gabinete
Milei le pidió a Adorni que no renuncie: ‘Si caés, van a venir por nosotros’. Mientras la Justicia avanza, en el Gabinete crece el temor por el impacto en la agenda y la interna libertaria.
En la Casa Rosada aseguran que el Presidente le pidió al jefe de Gabinete que no renuncie y que su salida abriría una cacería contra el núcleo libertario. Mientras tanto, la investigación judicial avanza y las dudas internas se multiplican.
Javier Milei decidió sostener a Manuel Adorni a pesar del terremoto político, judicial y comunicacional que desató su explicación patrimonial. En el Gobierno afirman que el mandatario cree que la continuidad del jefe de Gabinete depende exclusivamente de su respaldo y apuesta a que el electorado libertario valore su lealtad.
Sin embargo, en despachos oficiales reconocen que la presión se invirtió: ya no es Adorni quien insiste en quedarse, sino Milei y su hermana Karina quienes le ruegan que no dé un paso al costado. Una frase del Presidente circula en los pasillos: “Si caés, van a venir por nosotros”. La lectura interna es que su renuncia podría desatar una ofensiva política, judicial y parlamentaria contra el núcleo duro del oficialismo.
¿Por qué Milei no lo suelta?
En Balcarce 50 sostienen que el primer mandatario no quiere entregar a uno de los funcionarios más emblemáticos de su gestión, sobre todo en medio de causas sensibles como $LIBRA y ANDIS. Creen que una salida bajo presión fortalecería a la oposición, a sectores del Poder Judicial y a los aliados que ya empezaron a tomar distancia.
Ese razonamiento convive con un malestar creciente. En distintos despachos admiten que la explicación de Adorni no cerró el caso y, en algunos aspectos, abrió más preguntas. “Nadie le creyó y ahora la gente quiere saber de dónde sacó la plata”, deslizan en Nación. En la mesa chica aseguran que la defensa estuvo pensada más para la causa judicial que para calmar el frente político.
La investigación avanza sin pausa
La causa por presunto enriquecimiento ilícito sigue en manos del juez federal Ariel Lijo y del fiscal Gerardo Pollicita. En las últimas horas, Pollicita pidió nuevas medidas: solicitar las declaraciones juradas de Adorni y su esposa Bettina Angeletti, requerir información a ARCA, ANSES y Lemon Cash, indagar sobre la sucesión del padre del jefe de Gabinete y relevar publicaciones, entrevistas y videos sobre sus inversiones en bitcoin.
El foco ahora estará en la coherencia entre los bienes declarados, las rectificaciones y la versión pública sobre el origen de los fondos. En Balcarce 50 insisten en que Adorni deberá responder en el expediente, pero en privado reconocen que la cronología de las criptomonedas y los registros audiovisuales previos complicaron su defensa. “Si Milei dice que no es chorro es porque sabe perfectamente sus ingresos, más allá de las inconsistencias”, agregan con suspicacia en un despacho oficial.
La pulseada interna en el Gobierno
El caso Adorni se cruza con la disputa entre facciones libertarias. Desde la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia y la salida de Sebastián Amerio (hombre de Santiago Caputo), se profundizó la pelea por el manejo de pliegos, la relación con Comodoro Py y la estrategia en expedientes sensibles. En Nación reconocen que esa pulseada tensó aún más el vínculo entre los sectores de Karina Milei y Caputo.
En el horizonte, la Procuración General de la Nación aparece como un objetivo en el rediseño judicial que discuten las distintas terminales del oficialismo. Mientras tanto, el Ejecutivo avanza con nuevos pliegos, mira el Consejo de la Magistratura y prepara reformas como el juicio por jurados y cambios en el Código Penal.
El fantasma de las compensaciones salariales
El caso también reactivó una conversación incómoda: las versiones sobre eventuales mecanismos de compensación salarial en cargos altos de la Casa Rosada. No hay documentación pública ni confirmación oficial, pero al menos tres fuentes de primera línea libertaria consultadas en reserva sostienen que el congelamiento de salarios generó discusiones sobre posibles pluses para altos cargos del Estado.
En varios despachos prefieren no pronunciarse, pero admiten que la explicación de Adorni volvió a poner el tema sobre la mesa. “Ni siquiera se trata sólo de la realidad, sino de lo que parece. Y esto no ayuda”, dice un funcionario. Otro lo vincula con la política salarial del Estado: “No se puede vivir con tres millones de pesos con una familia. Fue un error congelarlo porque se dio pie a complicaciones más graves”.
En Balcarce 50 separan a los funcionarios que ya tenían un patrimonio alto antes de ingresar a la gestión de aquellos sin cuestionamientos, pero reconocen que el caso Adorni instaló una pregunta molesta para una administración que basó su discurso en la austeridad, la transparencia y la lucha contra la “casta”.
La estrategia de Milei: correr la agenda
Milei no planea cambiar de opinión. Quiere que Adorni siga en el cargo, retome la vocería y vuelva a tener presencia pública, aunque en la mesa chica admiten que ya no podrá recuperar el perfil confrontativo de sus primeros dos años. “Es imposible. Ese Adorni ya murió”, expresan en Nación. La idea es que funcione como coordinador político y comunicacional, no como fiscal de la oposición y el periodismo.
El Presidente cree que el jefe de Gabinete sigue siendo un activo propio dentro del ecosistema libertario, aunque cada vez más funcionarios discuten esa lectura en privado. La apuesta es encapsularlo bajo su respaldo, esperar que la Justicia no produzca una novedad explosiva y correr la agenda hacia la economía: baja de la inflación, caída del riesgo país, mejora del crédito y proyectos de infraestructura vinculados a privatizaciones y concesiones.
Sin embargo, la estrategia tiene límites. En la mesa política reconocen que el caso ya impactó en el vínculo con aliados, abrió diferencias con Patricia Bullrich, tensó al PRO y dio argumentos a la oposición para impulsar la interpelación y una moción de censura. En Nación confían en que esos pedidos no alcancen los votos, pero ya no lo dan por cerrado: dependerán del PRO, la UCR y los bloques provinciales.
La preocupación también alcanza a la discursiva anti-casta. En sectores técnicos de Balcarce 50 venían trabajando en una reforma a la Ley de Ética Pública, pero el caso Adorni debilitó el margen político para avanzar sin recibir críticas. Cualquier discusión sobre ética, patrimonio o declaraciones juradas quedará ahora atravesada por la situación del propio jefe de Gabinete.
