La estrategia que puede frenar la fuga de talentos: ¿por qué las provincias compiten por personas y no solo por inversiones?
¿Sabías que el talento elige dónde vivir antes que dónde trabajar? La marca territorio podría ser la solución para retener a los jóvenes y frenar la desidia de las élites. Descubrí cómo funciona.
La fuga de cerebros ya no se combate solo con salarios: el talento elige dónde vivir antes que dónde trabajar, y Tierra del Fuego podría tener la clave para retenerlo. La marca territorio, una herramienta mal entendida, se posiciona como el antídoto contra la desidia de las élites.
Luis Castelli, en un análisis publicado por Tiempo Fueguino, plantea que los territorios ya no compiten únicamente por empresas e inversiones: compiten por personas. El talento es móvil y decide su lugar de residencia antes que su empleo. Un territorio con identidad clara, calidad de vida y propósito puede retener a quienes tienen la posibilidad de irse y eligen quedarse.
¿Qué es la marca territorio?
Para esa competencia existe una herramienta tan potente como malentendida: la marca territorio. No se trata de un logo, un eslogan o una campaña para atraer turistas. Una marca vive en decisiones de mediano y largo plazo: qué inversiones se promueven, qué se enseña en las escuelas y qué estándares ambientales se exigen.
Cuando cambia el gobierno, una marca verdadera permanece porque no le pertenece a una gestión, sino a la comunidad y sus instituciones. Su construcción es, en realidad, una forma de sellar el compromiso de un país con el futuro: un proyecto de país más allá de los gobiernos.
Ejemplos que funcionan
Perú construyó su marca país con un plan custodiado por un consejo de expertos. Costa Rica y Chile desarrollaron procesos análogos, testeados en mercados de todo el mundo. Ninguna de esas marcas nació de un concurso de diseño, sino de la evidencia, la participación y el método.
Castelli sostiene que una marca construida en serio es mucho más que marketing publicitario: es una promesa que se puede auditar y cuyo efecto más profundo es identitario: orgullo, arraigo y ganas de quedarse.
El vínculo con la desidia de las élites
El autor vincula esta discusión con las Segundas Jornadas de Innovación Social del Consejo Profesional de Sociología, donde observó incertidumbre y desazón respecto del futuro, especialmente entre los jóvenes, y la certeza de que el esfuerzo individual no alcanza cuando no existe claridad sobre el proyecto de país.
En ese contexto, recupera la idea de la “desidia de las élites”: la incapacidad o el desinterés de quienes concentran recursos, poder y conocimiento para acordar proyectos que excedan su propia esfera.
El método existe
El método, plantea, existe: diagnóstico con evidencia, estrategia, validación comunitaria, identidad, institucionalización y gestión con métricas públicas. Un proceso técnico de entre doce y dieciocho meses.
En un país donde casi todo es volátil, la identidad de los territorios puede ser uno de los activos genuinamente estables. Invertir en ella es invertir en previsibilidad, cohesión social y razones para quedarse.