La estrategia de Río Negro para atender pacientes críticos antes de llegar al hospital
Río Negro refuerza su red de emergencias con ambulancias que funcionan como terapia intensiva móvil. Cuatro sedes, códigos de gravedad y una nueva base en Bariloche: así se preparan para responder a los cuadros más críticos antes de llegar al hospital.
El sistema de emergencias de Río Negro dio un salto de calidad en la atención prehospitalaria. Con ambulancias equipadas como verdaderas unidades de terapia intensiva, el Siarme busca estabilizar a los pacientes más graves en el lugar del hecho y durante el traslado, antes de que ingresen a un centro de salud.
El Sistema Integral de Atención Rionegrina de Medicina de Emergencias combina unidades móviles, tecnología de punta y personal entrenado para intervenir en los primeros minutos, que suelen ser decisivos. Las ambulancias cuentan con equipamiento que permite sostener las funciones vitales de quienes atraviesan cuadros críticos hasta llegar al hospital.
Códigos rojos y amarillos: cómo se define la urgencia
El director del Siarme, Miguel Ledesma, explicó que la provincia tiene una alta demanda de pacientes críticos. El sistema clasifica las emergencias en códigos rojos y amarillos. Los primeros requieren atención inmediata: paros cardiorrespiratorios, patologías cardiovasculares o víctimas de incidentes viales. Los segundos pueden esperar un poco más, aunque también notaron mejoras en los tiempos de respuesta, que aspiran a ubicarse entre 30 y 45 minutos.
Cuatro sedes estratégicas y una nueva base en Bariloche
El Siarme opera en Viedma, Roca, Cipolletti y Bariloche, con una reciente incorporación en esta última ciudad. En Bariloche, el servicio cuenta con tres puntos de apoyo: el hospital Ramón Carrillo, el CAPS y el hospital modular del km 8. Ledesma justificó esta cobertura: “Es una ciudad grande, con 200.000 habitantes y eso genera la cobertura de las tres zonas”.
El objetivo es que las unidades realicen la primera atención, resuelvan los casos que no necesitan traslado y compensen a quienes sí deben llegar al hospital. En ese sentido, el director destacó un aumento en las consultas, sobre todo de pacientes de PAMI.
Todos los llamados confluyen en el 911, donde los operadores indagan sobre los síntomas y la situación de la persona para establecer la prioridad y enviar el recurso adecuado. Ledesma remarcó que la información que aporta quien llama es clave para clasificar la urgencia: “Lo más importante es que tengamos una empatía con el paciente y que el paciente también o el familiar nos diga qué es lo que tiene para poder clasificar la llamada”.