La enfermera que rescató a los hermanos ermitaños contó el detalle que nadie vio del operativo
Si vivís en una zona rural alejada, sabés lo que es quedar aislado por el clima. A estos dos hermanos los sacaron a hombros y en camilla, pero hubo algo que la enfermera quiso aclarar.
Una enfermera que participó del operativo que rescató a Delia (85) y Albino (88) Lincanqueo de su puesto en Los Toldos contó los pormenores de una jornada que duró cinco horas y que incluyó agua, barro y un acantilado.
Florencia Azúa, del servicio de Rescate y Derivaciones del Hospital Zapala, relató que el pedido se activó a las 14:20 y que partieron diez minutos después. Recién volvieron a las 19:30. "Nos abrigamos, preparamos todo y salimos. Pasamos por agua, barro y un acantilado de piedras", describió.
El acceso al paraje, a 40 kilómetros de Zapala por la Ruta 13, fue una odisea: cuando los vehículos no pudieron avanzar más, el equipo continuó a pie, cruzando un arroyo crecido y mallines nevados.
Cómo fue el operativo
Delia y Albino viven a unos 20 kilómetros de la Estancia Carri-Malal, por una huella que es más barro que camino. Son crianceros, ya sin animales por la edad, que jamás quisieron irse de ese lugar. "Aman vivir en ese lugar", dijo el comisario Carlos Salazar, jefe de la Brigada Rural.
Tras el temporal, un patrullaje preventivo detectó que algo no andaba bien. Se activó el protocolo: Zona Sanitaria II, SIEN, Hospital Zapala y Policía. Intentaron usar un helicóptero, pero el clima no lo permitió. Finalmente, los sacaron a hombros y en camilla.
Azúa destacó el trabajo de sus compañeros, aunque no siempre salgan en la foto: "Nuestros choferes, tres. El del área que iba con el médico Horacio, que hace las visitas rurales, y el chofer Ángel. Y los dos nuestros: Ricardo, que manejó la ambulancia de campo. Ese hombre es un maestro manejando". También mencionó a Javier, jefe de choferes, y a Manuel, un camillero cuya labor calificó de "impecable y sumamente necesaria".
Los acompañaron dos trabajadores de la estancia y el agente sanitario del lugar.
"No son olvidados del sistema"
Azúa se mostró molesta por los comentarios en redes que trataban a los hermanos como "olvidados por el sistema". "No fue así", enfatizó. "Ellos viven como ermitaños, veían personal de salud y se escondían. Ella conoce mucho a su agente sanitario, se notó que había confianza, que él siempre los visitó".
La enfermera explicó que los hermanos nunca habían pisado un hospital y que siempre se negaron a recibir atención. "No fuimos a hacer un cambio en su vida, sino a brindarle atención de salud", aclaró. Delia solo aceptó irse porque llevaban a su hermano; se quería volver enseguida a su casa.
Actualmente, ambos permanecen internados en el Hospital Zapala, al cuidado de otros colegas.
Por último, Azúa hizo un pedido sobre la privacidad de los rescatados: "No hubiese subido fotos de sus rostros porque es importante cuidar su privacidad. Pero algunos medios no entienden eso. En cuanto al diagnóstico, no me corresponde ahondar".