La emotiva carta de Nina Fernández: la joven autista que creó el Club del Trueque en Santa Rosa
¿Sabés quién está detrás del Club del Trueque en Santa Rosa? Nina Fernández, una joven autista, compartió una carta que no te podés perder. La historia que emocionó a todos.
Nina Fernández, una joven autista de Santa Rosa, publicó una carta en Facebook que conmovió a todos. Allí contó su historia como impulsora del Club del Trueque, que hoy tendrá su primera reunión en la plaza San Martín. En medio de la crisis económica, su iniciativa busca fomentar la solidaridad vecinal.
La carta, titulada "Un proyecto para construir entre todos", fue escrita antes del encuentro previsto para las 16 en la pérgola de la plaza. Nina explicó que, aunque le alegra la difusión mediática, las entrevistas y la exposición le generan una sobrecarga enorme por su condición autista. "A veces termino con crisis que me dejan agotada durante días", confesó.
Sin embargo, aclaró que no busca generar lástima, sino que el grupo crezca y no dependa de una sola persona. "La idea nunca fue crear mi grupo. Yo di el primer paso, pero sueño con que sea un espacio de todos y para todos", afirmó. Propuso repartir tareas: difusión, organización, redes sociales, recibir a los nuevos. "Si cada uno aporta un poquito, nadie tiene que cargar con todo", agregó.
¿Qué pasará en la primera reunión?
Nina espera que el encuentro del 25 sea para conocerse, compartir ideas y organizarse de manera cooperativa. Además, reveló una noticia alentadora: la Municipalidad le ofreció la posibilidad de usar un espacio cerrado y cuidado para futuros encuentros. "Es una oportunidad muy valiosa que podremos aprovechar si entre todos hacemos crecer este proyecto", dijo.
Su sueño va más allá de un solo grupo en el centro. "Me gustaría que cada barrio pueda organizar sus propios encuentros de trueque. Hay muchas personas que no pueden trasladarse porque el colectivo es caro, trabajan muchas horas o cuidan a sus hijos", explicó. Cree que acercar estas redes a los barrios puede cambiar la vida cotidiana de muchas familias.
Nina concluyó: "Mi cabeza funciona de una manera distinta. Tengo una enorme conciencia social y muchas ganas de generar cambios, pero también tengo dificultades para determinadas interacciones. Por eso necesito confiar en un grupo que quiera caminar conmigo y no detrás de mí. Ojalá este proyecto deje de tener un nombre propio y pase a ser una comunidad".