La emergencia en discapacidad pende de un hilo y Salta se prepara para volver a las calles
Parecía que la ley de emergencia ya estaba garantizada, pero el veto presidencial y las idas y vueltas la dejaron otra vez en la cuerda floja. Ahora, con el vencimiento a fin de año, las familias salteñas se movilizan.
La Ley de Emergencia en Discapacidad vuelve a estar en el centro de la escena. Mientras la Comisión de Discapacidad del Congreso se reúne este miércoles con autoridades nacionales para definir su continuidad, las organizaciones salteñas ya anticipan una nueva etapa de reclamos para sostener las prestaciones del sector.
Victoria Sarmiento, integrante de Colibrí Asociación Salteña Síndrome de Down, describió la situación como "una espada de Damocles" que pesa sobre todo el colectivo de personas con discapacidad y sus familias. La norma, aprobada por amplia mayoría en el Congreso tras un reclamo que unió a familias, prestadores, transportistas y organizaciones, fue vetada por el presidente y luego el Congreso revirtió ese veto. "Es todo como una procesión de idas y vueltas que siempre terminan poniendo el peso en las personas con discapacidad", cuestionó.
Uno de los ejes del reclamo son las pensiones por discapacidad. Según Sarmiento, habría alrededor de 200.000 presentaciones pendientes, lo que deja a miles de personas sin un ingreso para cubrir gastos básicos como medicamentos y alimentos.
A eso se suma el vencimiento de la emergencia, previsto para fines de diciembre. "La idea de que termine ahora a fines de diciembre es como la oscuridad al final del túnel", advirtió la referente, que no descartó un nuevo escenario de desgaste y movilizaciones.
En ese marco, desde Colibrí ya conversan con otras organizaciones de Salta para sumarse a la movilización del 9 de septiembre, cuando se reclamará por la continuidad de la emergencia. "Sabemos que las cosas solas no se van a conseguir", afirmó.
La mirada puesta en la educación y la salud
Sarmiento explicó que el trabajo de Colibrí está centrado en el ámbito educativo, acompañando a los chicos en escuelas e instituciones con maestras de apoyo. Sin embargo, remarcó que la escolarización no alcanza: también hacen falta transporte, cobertura de salud y otras prestaciones garantizadas.
La referente insistió en que la discapacidad es un tema que debe atravesar a toda la sociedad, no solo a quienes tienen un vínculo directo. "Tenemos que hacer entender que no es un regalo, no es un extra, no es que las personas con discapacidad buscan estar tranquilamente en su casa viviendo del Estado", sostuvo, y agregó que se trata de personas con derechos vulnerados que necesitan condiciones dignas para vivir.
Redes que sostienen
De cara a lo que viene, Sarmiento aseguró que las organizaciones están fortalecidas y tienden redes entre distintas discapacidades. "Las familias de las personas con discapacidad son familias que luchan permanentemente, que no se dejan aplastar, que siempre tienen esperanza y que están poniendo el pecho a las peores dificultades", expresó.
También alertó sobre una campaña de desprestigio que, según dijo, viene del ámbito político nacional y puede profundizar la violencia institucional. Por eso, uno de los objetivos centrales es visibilizar la problemática y generar empatía en quienes no tienen contacto directo con la discapacidad. "Estamos fuertes, nos tendemos redes con otras instituciones, con distintas discapacidades. Sabemos que las cosas solas no se van a conseguir y tenemos esperanza, aunque sabemos que la lucha es mucha", concluyó.