La docente que revolucionó las Olimpiadas de Matemática y Literatura en La Plata falleció dejando un legado imborrable
La Plata despide a la docente que creó las Olimpiadas de Matemática y Literatura. ¿Qué legado deja tras más de 30 años de entrega?
El mundo académico de La Plata está de luto: Liliana Graciela Fernández Langard, la profesora que impulsó las Olimpiadas de Matemática y Literatura en la ciudad, falleció dejando un legado que trascendió las aulas. Su partida, ocurrida recientemente, conmueve a colegas, alumnos y familias que la conocieron.
Nacida el 28 de octubre de 1945 en La Plata, Liliana era hija de Ana Langard y Germán Sotelo Fernández. Cursó sus estudios primarios en la Escuela Anexa de la UNLP y el secundario en el Colegio María Auxiliadora. Aunque comenzó Ingeniería en la UNLP, pronto descubrió su verdadera vocación y se recibió de profesora de Matemática en el Instituto Terrero.
Una carrera dedicada a la enseñanza
Su trayectoria docente comenzó en la década de 1970, tras un paso por el Ministerio de Economía bonaerense. Dictó clases en Florencio Varela, Magdalena, Berisso y La Plata. En esta última, ejerció en la Media N° 6, la Media N° 5 y el Colegio María Auxiliadora, donde trabajó hasta jubilarse.
Pero su aporte más significativo fue la organización de las Olimpiadas Matemáticas Argentinas (OMA) en La Plata y, durante las últimas tres décadas, lideró las Olimpiadas de Literatura y Matemática. Fue la primera en organizar estos certámenes y continuó con esa tarea hasta apenas una semana antes de su muerte.
Más que una actividad educativa
Para Liliana, las olimpiadas eran una labor voluntaria que disfrutaba profundamente. Le permitían estar cerca de los jóvenes y compartir con las familias de alumnos y docentes de distintas escuelas. Su compromiso era tal que mantenía viva esta tradición con pasión y dedicación.
Fuera del aula, era conocida por su calidez. Deleitaba a sus amistades con sus famosos bocadillos de espinaca y su ensalada Waldorf. Viajera incansable, recorrió gran parte del país y también visitó España. Hasta sus últimos días, disfrutó de compartir con amigos, tomar el té y almorzar.
Su vida estuvo marcada por la enseñanza y los vínculos que construyó. Para muchos, Liliana será recordada no solo por su compromiso con la educación, sino también por la generosidad con la que acompañó cada etapa de su vida.