La deuda impaga que conmovió a Tolhuin: una red solidaria cambia la vida de Pelusa

Un empresario descubre la extrema precariedad de un vecino que lo ayudó hace 43 años y moviliza a toda una comunidad. ¿Qué encontró en esa vivienda que lo impulsó a actuar de inmediato?

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La deuda impaga que conmovió a Tolhuin: una red solidaria cambia la vida de Pelusa
La deuda impaga que conmovió a Tolhuin: una red solidaria cambia la vida de Pelusa

La historia de José «Pelusa» Alarcón, un histórico poblador de Tolhuin que vivía en condiciones extremas, dio un giro inesperado gracias a la movilización de vecinos, comerciantes y profesionales. Lo que empezó como una visita de cortesía terminó en una promesa cumplida: una vivienda digna para quien ayudó sin esperar nada a cambio.

El empresario Emilio Sáez, dueño de la panadería La Unión, encabezó la campaña después de descubrir la realidad de Alarcón, un hombre de 43 años de relación con la comunidad. Según relató en radio Provincia, la iniciativa nació de un vínculo forjado en los comienzos de su propio emprendimiento.

¿Qué unió a Sáez y Pelusa?

Todo se remonta a hace más de cuatro décadas. «Hace 43 años él me conectó el primer horno, cuando yo llegué a una casita precaria acá en Tolhuin», recordó Sáez. «Él se ofreció y me lo hizo, y no me cobró nada -no tenía para pagarle tampoco-, ahora me veo en la obligación moral de darle una mano y de sacarlo de esto», agregó con emoción.

Durante años, el empresario vio a Alarcón pasar por la panadería para recibir alimentos, pero ignoraba cómo vivía. «No sabía cómo estaba, la verdad que lo veía ahí, nunca ni siquiera me preocupé, hasta que un día me dijeron 'che, ¿por qué no vas a ver dónde vive Pelusa'?», confesó. Tras esa visita, su reacción fue contundente: «Ya para el lunes le vamos a cambiar su realidad».

¿Qué implica la obra?

La construcción aprovechará una estructura existente para levantar «una pieza, un dormitorio chiquito, una cocina comedor y un baño», mientras que el lugar donde residía será desinfectado y desmantelado. Sáez describió el escenario como algo insólito: «No hay forma de que un ser humano pueda vivir ahí».

Además de la vivienda, Alarcón recibirá asistencia para su higiene y atención sanitaria antes de mudarse. La iniciativa cuenta con la participación voluntaria de distintos colaboradores, con el objetivo de garantizarle un cierre de vida digno. «Estamos haciendo todo lo posible para que tenga un fin de vida digno, como merece cualquier ser humano», expresó Sáez, quien remarcó que la acción trasciende lo personal: «Aunque no me hubiera dado una mano, lo hubiera hecho».

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