La desprogramaron a último momento de un festival en Granada y ella apuntó contra los organizadores
Meses de confirmación, una invitación rescindida a último momento y un descargo que sacudió al mundo cultural: la escritora argentina apuntó contra las organizadoras del festival español. La universidad se desmarcó, pero la polémica ya cruzó fronteras.
La escritora argentina Ariana Harwicz fue desafectada del Festival Internacional de Artes Literatura y Humanidades de Granada, que se realizará del 21 al 27 de septiembre en esa ciudad española, y el episodio desató un debate global sobre la libertad de expresión.
La autora de Matate, amor, Precoz y Perder el juicio denunció la situación en su cuenta de X, donde contó que la decisión llegó sobre la hora, pese a que llevaba meses confirmada.
El descargo de Harwicz
“No es un ‘Festival International de Artes Literatura y Humanidades’ y no es una Universidad pública en Granada”, escribió. “Las organizadoras dijeron cuánto admiran mis libros, que son todo menos propaganda. Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror. Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación, dijeron que sería peligroso. Será un Festival sin disidencia. Qué pena por los estudiantes”.
La directora del festival, que tendrá su segunda edición con la participación de otras autoras argentinas como Gabriela Cabezón Cámara y Rita Segato, confirmó que se “rescindió la invitación” a Harwicz a partir de “su posición contraria al boicot cultural de Israel”.
La universidad se desmarca
La Universidad de Granada publicó un comunicado para desligarse de la medida: “No fue adoptada, aprobada ni respaldada por el Equipo de Gobierno de la Universidad de Granada”.
“La Universidad de Granada no comparte esta decisión. Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, aún cuando estas resulten discrepantes o controvertidas”, agrega el texto en un segundo párrafo que llamó la atención.
Harwicz tenía previsto participar de un diálogo público titulado “Oponerse al mundo”. Desde que hizo pública su cancelación, se mostró muy activa en redes sociales respondiendo a usuarios.
“También fui contraria a la desprogramación de rusos cuando estalló la guerra de Ucrania. Soy contraria a la reducción de toda persona a su nacionalidad”, sostuvo. Y agregó: “Estoy en contra del boicot cultural y estoy muy feliz de encontrarme con gente que piense distinto”.
Un debate que excede el festival
Hay voces que denuncian antisemitismo por parte de la institución española, y no son pocos los que reclaman palabras de solidaridad de las otras autoras argentinas programadas. El episodio se suma a otros que muestran la sensibilidad del mundo cultural ante la grieta de Medio Oriente, como los aplausos a los directores israelíes del film NAZA y la polémica que generaron, o las palabras de Ed Sheeran en Filadelfia después de que varios de sus compañeros de gira se bajaran en protesta por la cancelación del rapero Mackelmore.
En sintonía con Harwicz, la periodista israelí Ruth Margalit, corresponsal del New York Times y The New Yorker, muy crítica del gobierno de su país —que enfrenta elecciones el 27 de octubre—, había alertado en una entrevista sobre los peligros del boicot cultural y académico.
“Boicotear una institución científica israelí es boicotear a quienes se oponen al gobierno de Netanyahu, a quienes creen en la libertad de expresión y en mantener vivo el espíritu liberal e innovador de Israel”, decía en referencia al pedido del alcalde Zohran Mamdani de boicotear la cooperación entre una prestigiosa universidad estadounidense y el instituto Technion de Israel. “Solo perjudica a los sectores liberales”.