La desgarradora promesa de un tío que no abandonó el cuerpo de su sobrino entre los escombros en Venezuela
La tragedia en Venezuela dejó más de 3.000 muertos. Un tío hizo una promesa que conmueve al mundo: no abandonar el cuerpo de su sobrino. ¿Hasta dónde llegará su lucha?
En medio del caos que dejaron los terremotos del 24 de junio en Venezuela, Víctor Colivert se negó a separarse del cuerpo de su sobrino Oswall, de 13 años, rescatado horas antes de entre los escombros. Su promesa fue clara: no dejarlo solo, ni siquiera cuando los peritos intentaron llevárselo.
¿Qué pasó con la familia Colivert?
Grecia, hermana de Víctor; su esposo; y sus dos hijos, Oswall y Greidy, vivían en las torres 26 y 27 de las Obras del Poder Popular (OPP), un complejo habitacional construido durante el gobierno de Hugo Chávez como parte de la Misión Vivienda. Ninguno sobrevivió al sismo que derrumbó los edificios.
Cuando los rescatistas encontraron el cuerpo del adolescente, la familia decidió permanecer a su lado. Durante horas, la bolsa negra que contenía sus restos estuvo rodeada de abrazos y lágrimas, mientras Víctor repetía: “Me voy para China, para donde sea, pero no lo dejo solo”.
El temor a perderlos en el caos forense
Con cerca de 3.000 muertos según el balance oficial, los servicios forenses están desbordados. Entre los familiares crece el miedo de que los cuerpos queden atrapados en la burocracia o demoren días en ser identificados. Por eso, muchos se niegan a separarse de sus seres queridos.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que ninguna víctima será enterrada en una fosa común y que cada cuerpo es registrado con huellas dactilares y fotografías. Pero quienes esperan entre las ruinas encuentran difícil confiar.
El rescate continúa sin descanso
Cientos de voluntarios forman cadenas humanas para retirar escombros. El silencio se impone cuando alguien cree escuchar una señal de vida. “Esto es una película de terror. Nos salvamos de la guerra, pero no de la naturaleza”, dijo Celida Sequera, una voluntaria que perdió a su amigo y a su familia.
En La Guaira, donde los rescatistas aún buscan, muchas familias ya no esperan un milagro. Solo quieren recuperar a sus muertos para despedirlos con un nombre y un abrazo.