La denunciaron por bullying, viajó a Bariloche con sus agresores y volvió sin poder salir ni a la esquina
La mandaron a Bariloche con sus amigas, pero en el mismo viaje iban los compañeros que ya había denunciado por difundir un video íntimo. Lo que volvió de ese viaje no fue la misma chica.
Los padres de la alumna del Colegio Pía Didoménico que sufrió bullying en el viaje de egresados a San Carlos de Bariloche contaron cómo atraviesa hoy su hija el calvario que comenzó con la difusión de un video íntimo y siguió con hostigamientos dentro del establecimiento. Noelia y Rodrigo hablaron con la prensa el último viernes y describieron el estado de la joven, que dejó de ir a clases en junio y perdió las pocas rutinas que sostenía.
La chica había viajado entusiasmada con su grupo de amigas, según contó su madre. Para que pudiera hacerlo hubo una preparación de dos meses con su psicóloga y su psiquiatra, explicó Rodrigo. Sin embargo, el viaje terminó siendo otro capítulo de una situación que ya venía mal.
El video y la denuncia previa
El conflicto se remonta a abril, cuando se difundió un video íntimo de la alumna sin su consentimiento, presuntamente por tres estudiantes del mismo colegio. La familia se enteró en junio e hizo la denuncia. Noelia precisó que dos de esos chicos estaban denunciados por ellos y aun así terminaron viajando con ella a Bariloche: “Unos tres o cuatro días antes se caen las perimetrales y terminan viajando con ella”, relató.
Después de la difusión del video, la joven no pudo volver a la escuela de manera presencial. “Volvió, estuvo 10 días, y me llamaban de la escuela, yo la tenía que retirar porque se sentía mal. De ahí, ya no volvió y quedó virtual hasta el día de hoy. Mi hija no va a la escuela desde junio prácticamente”, aseguró la madre.
La burla que se volvió viral
En medio de ese proceso, se conoció otro video en el que una alumna relató cómo fue violentada la víctima y se mostró disfrutando de la situación. Noelia apuntó contra la autora: “Esta chica está en el cuadro de honor del colegio, es abanderada. Ella es la que hizo el video. Hay cuatro más. Otros la empujaron. Le gritaban cosas también”.
La madre insistió en que “no hay ningún hecho objetivo que haya sido causa de este problema”, para despejar cualquier justificación del hostigamiento.
El estado de la joven
Rodrigo contó que su hija venía con un proceso que no estaba bien definido hasta dos semanas atrás, entre ansiedad, depresión y angustia. Tras el viaje, quedó “totalmente paralizada”. “Desde que ella vuelve a Catamarca y ve ese video, volvieron las crisis de llanto, no quiere salir a la esquina a comprar una gaseosa. Dejó de hacer las pocas actividades que estaba haciendo. Su única diversión es que la venga a visitar una amiga, que vaya al gimnasio o que salga a caminar una vuelta por la plaza. Ella no puede hacer ni eso”, describió el padre.
La psicóloga les recomendó una nueva evaluación psiquiátrica porque, según el relato, la joven “no tiene poder de acción”. Actualmente asiste a un instituto multidisciplinario con psicólogos, psiquiatras, grupos y talleres. Su vida, según su padre, se basa en pintar y dibujar en lugar de estudiar y divertirse como corresponde a su último año de secundaria.
La joven regresó a Catamarca el domingo 11 de octubre. Horas antes del regreso, mantuvo una videollamada con su madre en la que contó lo que estaba pasando, llorando. Noelia calificó esa conversación como “totalmente angustiante”.
Para cerrar, Rodrigo fue contundente: “Estas cosas no pueden pasar más” y “tiene que tener graves consecuencias” porque “el daño es enorme”.