La decana que creció en una casa de gasista y hoy dirige 22 carreras en la UNPA

Una mujer que creció en una casa de gasista y llegó a ser la primera generación universitaria de su familia. Hoy dirige la Unidad Académica Río Gallegos de la UNPA y acaba de revelar una dura advertencia sobre el futuro de la universidad pública.

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La decana que creció en una casa de gasista y hoy dirige 22 carreras en la UNPA
La decana que creció en una casa de gasista y hoy dirige 22 carreras en la UNPA

Karina Franciscovic, decana de la Unidad Académica Río Gallegos de la UNPA, contó su historia familiar y defendió el rol de la universidad pública en un debate sobre peronismo. Con más de 14 años en gestión universitaria, la funcionaria expuso en "El Peronismo Debate" sobre la necesidad de igualar oportunidades y articular la educación con el Estado y el sector productivo.

"Yo soy hija de gasista. Para empezar, es decir, primera generación de la universidad pública", dijo Franciscovic al presentarse, y explicó que su participación buscaba compartir por qué las universidades resultan clave para el desarrollo del territorio, el trabajo y la sociedad.

El Triángulo de Sábato y el riesgo de lo construido

La decana recuperó el concepto del Triángulo de Sábato, formulado en 1969, que plantea la articulación entre ciencia y tecnología, producción y Estado como actores necesarios para impulsar el desarrollo. Según su mirada, ese vínculo sigue siendo central, sobre todo en un contexto en el que advirtió que parte de lo construido por las universidades públicas está en riesgo.

Igualar oportunidades desde el territorio

Durante su exposición, Franciscovic sostuvo que el rol de la universidad no se limita a la enseñanza y la investigación, sino que también implica generar condiciones para que más personas accedan a la formación y logren completar sus estudios.

"Nosotros tenemos el deber de igualar oportunidades. Porque cualquiera se puede anotar en la universidad, pero no cualquiera puede terminar", afirmó. En esa línea, destacó la importancia de las becas, las primeras experiencias laborales y los convenios que vinculan a estudiantes y profesionales con empresas de distinto tamaño.

También subrayó la presencia territorial de la UNPA en Santa Cruz y la diversidad de propuestas académicas de la Unidad Académica Río Gallegos, que reúne 22 carreras, entre ellas profesorados, Turismo, Ingeniería Química, Trabajo Social, Acompañamiento Terapéutico y Administración.

Franciscovic cuestionó que en ocasiones se recurra a instituciones de otras regiones para realizar estudios vinculados con problemáticas locales, cuando existen universidades en el territorio con profesionales capacitados para abordarlas. Como ejemplo, mencionó los análisis relacionados con la salida de YPF y señaló que en la región también están la UNPA, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

"Doctores, ingenieros, contadores, están todos y estamos al servicio de la comunidad porque creemos que quienes decidimos quedarnos en la universidad decidimos que es el ámbito donde podemos ayudar", expresó.

Comedor, becas y contención social

La decana también se refirió a la función social de la universidad y compartió ejemplos de las dificultades que atraviesan los estudiantes. Indicó que el comedor universitario ofrece comidas a 4.000 pesos y recordó que durante las medidas de fuerza del año anterior algunos alumnos consultaban si el servicio seguiría funcionando porque era la única comida que tenían durante el día.

Además, mencionó las becas de conectividad y la necesidad de recursos para otras iniciativas, como las becas deportivas. Sobre este punto, planteó la importancia del deporte en las comunidades patagónicas y su potencial para generar espacios de participación y acompañamiento, incluso frente a problemáticas sociales como el suicidio.

En ese contexto, señaló que la universidad desarrolla tareas que exceden la formación académica y resultan fundamentales para sostener las trayectorias educativas, especialmente entre quienes enfrentan mayores dificultades económicas.

El trabajo conjunto con el Municipio

Franciscovic puso en valor la experiencia de la Escuela de Oficios y Emprendimientos, una iniciativa que comenzó hace aproximadamente tres años y medio a partir de un trabajo conjunto entre la Municipalidad de Río Gallegos y la Unidad Académica Río Gallegos de la UNPA.

Según explicó, el proyecto representó un desafío para ambas instituciones: para la universidad, porque implicaba desarrollar una dinámica distinta a la de sus carreras de grado y tecnicaturas; y para el Municipio, porque los procesos académicos requieren tiempos de discusión y aprobación de contenidos.

La decana consideró que esa experiencia demuestra la importancia de la articulación institucional para responder a las necesidades de la comunidad y generar herramientas de formación vinculadas con el trabajo y los emprendimientos.

A partir de ese ejemplo, pidió acompañar a las universidades públicas, conocer sus capacidades y poner en valor el conocimiento que producen. En ese sentido, mencionó el trabajo del área de piscicultura de la Unidad Académica Río Gallegos, que desarrolló un kit para modificar el sexo de los peces y favorecer el crecimiento de las hembras en menos tiempo y con menores costos. Según relató, la tecnología se utiliza en otros lugares del mundo, aunque no llegó a patentarse.

Ciencia, producción y Estado para impulsar el desarrollo

En el tramo final de su exposición, Franciscovic planteó la necesidad de recuperar una estrategia de desarrollo para la Patagonia que articule las capacidades científicas de las universidades, los recursos del sector privado y la planificación estatal.

Sostuvo que las empresas pueden aportar recursos a los territorios, pero consideró necesario orientar esos aportes hacia las necesidades de cada comunidad. También reclamó un Estado que coordine las iniciativas con una perspectiva de mediano y largo plazo.

"¿Cómo recuperamos ese entramado en el que la universidad, por lo menos en la Patagonia, tenga el rol que tiene que tener? Colaborando, siendo un actor de desarrollo", expresó.

Finalmente, vinculó la defensa de los recursos naturales con la necesidad de generar actividades productivas que mejoren la calidad de vida de la población y amplíen las oportunidades laborales en la región.

"Trabajemos en el turismo que realmente va a ser una gran oportunidad para la Argentina que queremos", concluyó, al llamar a fortalecer el desarrollo desde el territorio y a consolidar el papel de las universidades públicas en ese proceso.

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