La crecida del Paraná los obligó a dejar todo atrás: el rescate que se complica en el agua
En Carrizal Norte, una familia rural trabaja con el agua a la cintura para salvar a sus animales. El río Paraná subió 13 centímetros en un día y la tarea más difícil recién empieza: sacar a los terneros del agua.
En Carrizal Norte, una zona rural de Bella Vista, Corrientes, las familias productoras trabajan con el agua a la altura de la cintura para poner a salvo a su hacienda. La suba del río Paraná las obligó a mover a los animales hacia campos más elevados y seguros, en una tarea que se extiende durante horas y que no da tregua.
Según testimonios de los propios pobladores, el mayor dolor de cabeza aparece a la hora de sacar a los terneros. Los animales pequeños se resisten, se cansan y complican el arreo en medio del agua. Esa dificultad operativa demora las jornadas de evacuación y multiplica el esfuerzo de los trabajadores rurales.
El río no da respiro
El registro hidrométrico del lunes marcó que el río Paraná alcanzó los 4,96 metros a la altura de Bella Vista. La cifra representa un aumento de 13 centímetros respecto de la medición del domingo 11 de octubre, una suba que mantiene en vilo a los productores de la zona.
Las imágenes compartidas con Canal F muestran el trabajo directo de quienes están en el campo, lidiando con el barro, la corriente y el cansancio para resguardar su ganado. No hay margen para esperar: cada centímetro que sube el río los obliga a redoblar la apuesta.
La creciente golpea de lleno a la actividad rural de Carrizal Norte, donde las familias viven de lo que producen y ven peligrar su principal fuente de ingresos. Mientras el agua avanza, el operativo para trasladar a los animales continúa sin pausa.