La contundente advertencia de una referente sanjuanina a las jóvenes que quieren vender contenido en OnlyFans
¿Qué riesgos ocultos enfrentan quienes se suben a la plataforma sin medir las consecuencias?
La plataforma OnlyFans se convirtió en uno de los canales que más modificó la forma de producir y consumir contenido sexual en los últimos años. Con la promesa de generar ingresos desde el celular, sin contacto físico y con alcance global, también disparó una pregunta que divide opiniones: ¿vender ese tipo de material constituye trabajo sexual?
En San Juan, la discusión tiene nombre y apellido. Mariana Cánovas, presidenta del Consejo Provincial de la Diversidad y secretaria general de AMMAR San Juan, respondió con un sí rotundo en diálogo con Tiempo Streaming. Para ella, cuando alguien fija un precio por mostrar su cuerpo o sus genitales está ejerciendo trabajo sexual, aunque no exista un encuentro cara a cara con el consumidor.
Más allá de OnlyFans
Cánovas detalló que el universo del trabajo sexual virtual incluye varias modalidades. Además de la plataforma más conocida, mencionó la figura de la novia virtual, que implica mantener charlas y vínculos con clientes durante horas al día, y la venta directa de fotos y videos por redes sociales, WhatsApp y otros canales.
El principal atractivo, según la dirigente, es la posibilidad de obtener ingresos rápidos con una inversión inicial baja. Pero también puso reparos sobre las cifras millonarias que suelen viralizarse: en San Juan, aclaró, alcanzar ganancias muy altas no es algo habitual salvo que se trate de una figura con miles de seguidores o fama previa.
El lado oscuro: privacidad e inteligencia artificial
Del otro lado aparecen los riesgos. El primero que mencionó Cánovas es la pérdida de privacidad: una vez que una imagen o un video se publica en internet, es casi imposible garantizar su eliminación total. A eso se suma el avance de la inteligencia artificial, que permite manipular material real y generar contenido falso.
También están la difusión sin consentimiento, las amenazas y las extorsiones. La referente de AMMAR contó que recibe consultas de personas que llegan a la asociación por situaciones de ese tipo y lamentó que no exista un marco legal específico que contemple todas las particularidades de estas nuevas formas de trabajo.
El estigma social es otra barrera difícil de sortear. En una provincia chica como San Juan, sostuvo Cánovas, la exposición puede golpear fuerte a quienes deciden vender contenido, y muchas mujeres terminan señaladas o juzgadas por su actividad.
El mapa del trabajo sexual cambió
La virtualidad también reconfiguró la escena local. Según la dirigente, el trabajo presencial bajó de manera considerable frente al crecimiento de las opciones digitales, que muchas personas consideran más seguras. Pero advirtió que migrar a las redes no elimina los peligros: enumeró casos de amenazas, extorsiones y violencia que llegaron a su conocimiento.
Además, marcó diferencias de género dentro de este mercado. Mientras a las mujeres se les exige una estética cuidada, producción, iluminación y vestimenta, los hombres pueden generar ingresos con materiales mucho menos elaborados. Para Cánovas, el machismo también se cuela en el trabajo sexual virtual.
El consejo de una referente
Consultada sobre qué les diría a las jóvenes que piensan empezar, su respuesta personal fue contundente: "No lo hagas". Explicó que la necesidad económica suele empujar decisiones pensando solo en el presente, sin dimensionar que las imágenes pueden seguir circulando durante años. Desde su rol en AMMAR, en cambio, pidió que quienes decidan avanzar lo hagan con información, conozcan los riesgos y piensen muy bien cada paso.
OnlyFans abrió una puerta nueva para el trabajo sexual y con ella llegaron preguntas sobre privacidad, consentimiento, exposición, desigualdad y regulación. Un debate que ya no pertenece solo a las grandes ciudades: también atraviesa a San Juan.