La CONEAU acreditó por seis años dos ingenierías de la UNaM: qué significa para los estudiantes y la región
La máxima calificación de la CONEAU llega en un momento de ajuste para las universidades. Cómo impacta en los estudiantes y qué cambios se vienen en los planes de estudio.
La Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) otorgó seis años de acreditación a Ingeniería Forestal e Ingeniería Agronómica de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), en un contexto de crisis presupuestaria para la educación superior.
La decisión, oficializada mediante las resoluciones RESFC-2026-326-APN-CONEAU#MCH y RESFC-2026-325-APN-CONEAU#MCH, reconoce la calidad académica de ambas carreras que se dictan en la sede Eldorado. Para Ingeniería Forestal, se trata del tercer ciclo consecutivo con la máxima calificación; para Ingeniería Agronómica, es la primera vez que pasa por una evaluación de este tipo y ya obtuvo el plazo máximo.
Una distinción con impacto territorial
El decano de la FCF, Mariano Distaci, celebró la noticia y destacó el trabajo colectivo que hay detrás: “La universidad pública y gratuita tiene 53 años de vida en Misiones, con un impacto territorial insustituible en la formación de profesionales de alto nivel académico”.
Desde la facultad remarcan que la acreditación no solo valida el rigor técnico y la actualización curricular, sino que también confirma el rol estratégico de la casa de estudios en el entramado productivo de la región. Hasta ahora, egresaron cerca de 500 ingenieros forestales y más de 100 ingenieros agrónomos que se desempeñan en la gestión de recursos naturales, la investigación y la industria.
Qué cambió en los planes de estudio
El proceso de evaluación incluyó una auditoría integral de los perfiles profesionales, la carga horaria y la pertinencia de las asignaturas. En ese marco, la facultad reformuló el plan de Ingeniería Forestal: “Logramos una optimización del 30% en la carga horaria total, adecuando la carrera a un estándar de 3.300 horas sin perder rigor científico”, explicó Distaci.
También se sumaron asignaturas modernas y contenidos vinculados a la gestión actual, en un contexto global donde la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la seguridad alimentaria imponen nuevos desafíos a las ciencias agrarias y forestales.
El otro lado: la crisis presupuestaria
Pese al logro académico, el decano no esquivó la realidad operativa que atraviesa el sistema universitario nacional durante el ciclo 2026-2027, marcado por el desfinanciamiento y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios docentes y nodocentes.
“Contar con una ley de financiamiento que no se cumple le quita previsibilidad a la gestión cotidiana”, sostuvo. En ese marco, la facultad reorganizó las franjas horarias de cursado para contener a los estudiantes: “Hoy más del 30% de los alumnos de nuestra facultad trabaja, por lo que reorganizamos las franjas horarias de cursado para evitar la deserción y garantizar que el derecho a la educación superior siga siendo efectivo”, concluyó.