La ciencia mundial finalmente le da el lugar que merece a Lola Mora: no solo fue escultora, también visionaria de la minería
¿Sabías que Lola Mora también fue una pionera de la minería y los hidrocarburos? La ciencia mundial acaba de reconocer su legado científico. Conocé la historia que estuvo oculta durante un siglo.
La Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) acaba de reconocer a Lola Mora por sus aportes a la minería y los hidrocarburos. No desde un museo, sino desde el mundo de las ciencias geológicas. La salteña que se adelantó un siglo al shale oil ahora ingresa en la historia científica internacional.
El homenaje, impulsado por la Comisión Internacional de Historia de las Ciencias Geológicas (INHIGEO), se concretó en julio y coincide con tres aniversarios clave: 160 años de su nacimiento, 90 de su muerte y un siglo de la publicación de su trabajo pionero sobre hidrocarburos no convencionales.
¿Quién rescató esta faceta oculta?
La paleontóloga irlandesa Kathleen Histon, integrante de INHIGEO, fue quien reparó en la coincidencia de fechas y propuso recuperar la figura de Lola Mora en la historia de las ciencias geológicas. Pero el trabajo de rescate ya lo había iniciado el geólogo salteño Ricardo Alonso, quien durante años investigó y difundió esta parte desconocida de la artista.
Alonso detalla que Lola Mora, a los 54 años, dejó el mármol y se internó en la Puna en busca de oro, plata, cobre y azufre. Pero su obsesión eran unas piedras negras que ardían: lutitas bituminosas. “Ella quería obtener energía de las rocas”, explica.
Un laboratorio en la montaña
En la quebrada de Los Negros y Las Bateas, cerca de Rosario de la Frontera, instaló hornos, tanques y un laboratorio experimental. Allí, entre 1920 y 1930, destilaba lutitas para obtener gasoil, gasolina, queroseno y otros productos. En 1926 publicó el folleto “Combustibles (Problemas Resueltos)”, donde planteaba una política energética que hoy sigue vigente.
Lola Mora no tenía formación universitaria, pero su pensamiento científico era simple y poderoso: “La naturaleza estaba allí para ser estudiada, comprendida y utilizada en beneficio de la humanidad”, destaca Alonso.
El reconocimiento que tardó un siglo
Murió en 1936, a los 69 años, en la pobreza y con sus documentos científicos destruidos. Pero sus esculturas y aquel pequeño libro quedaron como testimonio. Ahora, a un siglo de su trabajo, la ciencia mundial le da la razón: Lola Mora ya no es solo la autora de la Fuente de las Nereidas, sino también una pionera de la energía no convencional.