La ciclovía olvidada entre Monterrico y Perico que nadie se anima a mantener
Un vecino harto de la oscuridad y los pastizales decidió limpiar solo la ciclovía. ¿Qué pasará con la seguridad de los que transitan a diario?
En plena zona del barrio Pozo de las Avispas, una ciclovía ubicada al costado del Hospital Arroyabe se convirtió en un foco de inseguridad y abandono. La falta de desmalezado, la oscuridad total y la disputa silenciosa entre dos municipios dejaron a los vecinos sin respuestas.
Un vecino harto de esperar decidió tomar la pala y hacer el trabajo que las cuadrillas municipales nunca llegaron a hacer. Gustavo Blanco, residente del lugar, contó que ante la inacción de las autoridades, salió a limpiar con sus propias herramientas manuales.
“Esta es una entrada muy importante. Pasa gente mayor, chicos que salen del colegio y personas que regresan de trabajar a altas horas de la noche en plena oscuridad”, explicó Blanco, visiblemente preocupado por la situación.
¿De quién es la culpa?
El conflicto tiene nombre y apellido: la ciclovía pertenece formalmente a la jurisdicción de Perico, pero presta servicio directo a los barrios que dependen de Monterrico. Esta indefinición de competencias dejó el sector en un limbo administrativo que nadie se anima a resolver.
Según indicó el vecino, la falta de delimitación clara de responsabilidades operativas es el principal escollo para que se realicen los trabajos de mantenimiento básico.
“No hay luz ni seguridad. Ya hubo intentos de robo y situaciones de peligro para los chicos. No busco criticar a ninguna gestión, pero le pedimos al municipio que venga, desmalece y coloque luminarias en este sector que está totalmente olvidado”, reclamó Blanco.
Los problemas que nadie quiere ver
El diagnóstico es contundente. La falta de iluminación es total: no existe ni una sola luminaria en todo el trayecto peatonal y de bicicletas. Los pastizales crecieron sin control, obstaculizando la visibilidad y convirtiéndose en un caldo de cultivo para la inseguridad y los incendios de vegetación seca.
Los lotes baldíos colindantes tampoco ayudan. Terrenos privados sin cerramiento ni mantenimiento por parte de sus propietarios se suman al paisaje de desidia. La consecuencia más grave ya se siente: hechos de delincuencia registrados durante la noche, aprovechando la escasa visibilidad.
Mientras los intendentes de la zona definen quién tiene la responsabilidad, los vecinos siguen expuestos a diario. La pregunta es clara: ¿hasta cuándo van a esperar?