La carrera que estuvo a punto de desaparecer y hoy no da abasto en San Juan
De tener apenas dos o tres inscriptos por año a recibir 167 en 2026: la carrera que casi se cierra hoy es la más buscada y ya no tiene espacio para todos.
Por tercer año consecutivo, Ingeniería de Minas se consolidó como la carrera más elegida en la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, con 167 nuevos inscriptos sobre un total de 1.020 ingresantes. El dato refleja el momento que atraviesa la minería en la provincia y la demanda creciente de profesionales para una actividad que San Juan considera estratégica.
Lo que hoy parece un éxito rotundo contrasta con lo que ocurría hace una década, cuando la carrera apenas reunía dos o tres alumnos por año. En ese entonces, desde Buenos Aires llegó incluso la sugerencia de cerrarla por la escasa matrícula. La decisión de las autoridades de la Facultad y del Rectorado de sostenerla fue, con el tiempo, una apuesta que dio sus frutos.
El impacto va más allá de Minas
La recuperación de la minería en la economía sanjuanina y los proyectos en desarrollo o en evaluación generan expectativas concretas de empleo profesional. Pero el interés no se limita a esa especialidad: Ingeniería Industrial, Química, Eléctrica, Electrónica, Electromecánica y Mecánica también sienten el efecto de una matriz productiva que exige cada vez más conocimiento técnico.
Otro dato destacado es que, de los 1.020 ingresantes, 377 son mujeres. La presencia femenina crece en disciplinas históricamente dominadas por varones, un cambio que, según advierten desde la propia universidad, necesita ser acompañado tanto desde el ámbito académico como desde el empresarial.
El problema que viene: la infraestructura
El éxito de la convocatoria, sin embargo, empieza a chocar contra una realidad: la infraestructura no alcanza. Algunas aulas del área de Minas tienen capacidad para apenas 25 alumnos, pero este año ingresaron 167. El Instituto de Investigaciones Mineras también incrementó su actividad y la demanda de servicios, lo que agrega presión sobre espacios que ya resultan insuficientes.
El desafío, entonces, no es solo celebrar el boom de las ingenierías, sino sostenerlo. Más aulas, laboratorios, equipamiento y docentes serán indispensables para que el crecimiento no se convierta en una limitación. También resulta clave mejorar las tasas de graduación y fortalecer el vínculo con las empresas.
San Juan está formando hoy a los profesionales que necesitará mañana. La universidad supo preservar una carrera cuando pocos creían en su futuro. Ahora, el desafío es acompañar este renovado interés con inversión y planificación, para que el boom no sea un fenómeno pasajero, sino la base de una universidad cada vez más ligada al desarrollo productivo de la provincia.