La cámara los vio a plena luz del día, pero lo que tiró uno al escapar dejó mudo al barrio
La policía llegó a toda velocidad y los ladrones salieron corriendo. Todo parecía perdido, pero uno se sacó de encima algo que terminó siendo la peor decisión de su tarde.
Un hombre fue detenido este martes por la tarde en el Centro Oeste de Neuquén, acusado de intentar abrir vehículos estacionados frente al Consejo Provincial de Educación (CPE). La detención se produjo gracias a una alerta del Centro de Monitoreo que permitió a la División Motorizada (DEMOSE) llegar al lugar en minutos.
El procedimiento comenzó alrededor de las 16.55, cuando personal policial arribó a la esquina de Santa María y Belgrano. Allí, según fuentes oficiales, dos hombres habían sido vistos manipulando autos estacionados en la zona. Al notar la presencia de los uniformados, ambos escaparon a pie.
La persecución se extendió por varias cuadras. Cerca de Carlos H. y Santa María, los efectivos lograron ubicarlos, pero la fuga continuó. Durante la corrida, uno de los sospechosos se deshizo de una riñonera que llevaba consigo.
El contenido de la riñonera
La policía secuestró el bolso bajo cadena de custodia. En su interior encontraron un equipo que sería utilizado como inhibidor de frecuencia y una ganzúa de fabricación casera. Ambos elementos quedaron a disposición de la justicia.
Uno de los hombres fue alcanzado y detenido sobre la calle San Martín. Al consultar los sistemas policiales, los efectivos descubrieron que sobre el demorado pesaba un pedido de paradero vigente, solicitado por una unidad fiscal.
En el operativo colaboró personal de Comisaría Primera, que quedó a cargo de las diligencias posteriores, con intervención de la autoridad judicial correspondiente.
Una zona marcada por la inseguridad
El sector donde ocurrió el intento de robo no es ajeno a los hechos delictivos. Hace un año, una vecina denunció una seguidilla de robos a comercios en la misma área, que comenzó un fin de semana y continuó durante la madrugada del lunes.
"La situación fue tremenda", recordó la mujer en aquel momento. "Las cámaras captaron todo, cómo rompieron todo. Fueron dos noches seguidas", contó. Según su relato, los delincuentes se movilizaban en dos motos, con dos personas en cada una, y aprovechaban la madrugada para atacar los negocios.
La violencia de aquellos episodios fue en aumento. Primero destrozaron a patadas la vidriera de un kiosco. Un día después, rompieron la vidriera blindada de una tienda. "Como no podían romperla, le dieron con un hacha. Yo escuché todo el ruido, fue una explosión. La desesperación de despertarme y darme cuenta de que otra vez estaban robando fue terrible", relató la vecina. "Apenas un día antes había pasado lo del kiosco, y la verdad es que vivimos con miedo", agregó.