La biotecnología desembarca en Bariloche: la cita que busca unir dos mundos que no se hablan

Graciela Ciccia investigó durante años en el laboratorio. Hoy su trabajo es otro: sentar en la misma mesa a científicos y empresarios que hablan idiomas distintos. El 11 de noviembre, Bariloche será el escenario de ese intento.

· 4 min de lectura
La biotecnología desembarca en Bariloche: la cita que busca unir dos mundos que no se hablan
La biotecnología desembarca en Bariloche: la cita que busca unir dos mundos que no se hablan

Una investigación de laboratorio puede terminar convertida en un alimento nuevo, un medicamento o una herramienta para el campo. Pero entre el tubo de ensayo y el mercado hay un trecho largo, que exige dinero, lectura del mercado y equipos con saberes muy distintos. Graciela Ciccia dedica su trabajo a tender ese puente: es directora ejecutiva de la Cámara Argentina de Biotecnología (CAB).

“Vos tenés toda esa capacidad científica que puede ser trasladada hacia el sector productivo, pero es difícil: son lenguajes distintos, ocupaciones diversas”, planteó en diálogo con RN RADIO.

Ciccia es doctora en Farmacia y Bioquímica por la Universidad de Buenos Aires, fue investigadora del Conicet y profesora de Biotecnología en la UBA. Su carrera está enfocada en articular el sistema científico con la producción, en la transferencia tecnológica y en la creación de empresas de base científica.

La charla sirvió como antesala de uno de los ejes de BioArgentina, el encuentro que se hará el 11 de noviembre en Bariloche con el lema «Conocimiento que crea valor». La pregunta de fondo es cómo vincular el trabajo de universidades y centros de investigación con lo que la región necesita producir.

Qué es BioArgentina y quiénes participan

Organizada por la CAB, la jornada reúne cada año a investigadores, emprendedores, startups, empresas y representantes del sector público con un objetivo: conectar el conocimiento científico con la producción.

Esta será la 13ª edición y tendrá lugar en el Sheraton Hotel Bariloche, con paneles y rondas de negocios. La participación es gratuita, pero requiere inscripción previa y los cupos son limitados. El registro se hace en www.bioargentina.com.ar.

Dos mundos que necesitan encontrarse

Acercar la investigación a la producción obliga a conciliar tiempos y criterios que no siempre coinciden. “El empresario quiere salir rápidamente con el producto; los investigadores son calificados por sus publicaciones, por la formación de recursos humanos”, describió Ciccia.

En ese contexto, la creación de empresas de base científica abrió un camino alternativo. La directiva recordó que desde 2016 y 2017 empezó a notar un crecimiento de iniciativas nacidas en el sistema universitario, acompañadas por capitales de riesgo. “Lo que cambió fundamentalmente, y nosotros lo vimos en pandemia, fueron los estudiantes”, señaló.

Como docente e investigadora, sostiene que mostrar otras experiencias es parte central de la formación. “Uno da lo que conoce”, expresó. Y lo que conoce alguien que transita una carrera científica suele ser, sobre todo, el mundo académico. Por eso considera necesario acercar relatos de investigadores que armaron empresas y de profesionales que encontraron salida laboral en la industria.

“No es solamente dinero”

Convertir una investigación en un emprendimiento pide financiamiento, pero también una sociedad capaz de sumar conocimientos diferentes. “Puede haber un empresario que ponga dinero, pero no es solamente dinero: tiene que haber un socio estratégico”, advirtió Ciccia.

El punto está en complementar capacidades. Al repasar experiencias donde emprendedores de negocios se vinculan temprano con científicos, destacó: “En ese match hay algo muy virtuoso, que es que cada uno hace lo que mejor sabe”.

Ese vínculo también implica aprender. “Los científicos, que somos más de los bichos de laboratorio, tenemos que aprender a saber de finanzas, a entender este lenguaje”, sostuvo. Entenderlo permite conversar con potenciales inversores, aunque no significa que una misma persona deba dominar todas las áreas de una empresa.

Hoy la CAB nuclea a 34 empresas establecidas. A ese grupo se suma CAB Startup, el espacio creado en 2020 que reúne a unas 120 compañías nacientes, entre ellas iniciativas de otros países de la región.

Abrir puertas en la Patagonia

La dificultad para llegar al sector productivo fue una de las razones que hicieron nacer BioArgentina. “Los comentarios eran: ‘Es muy difícil llegar al sector, no sabemos cómo’”, recordó Ciccia. La respuesta fue crear un espacio de encuentro. Con los años, la propuesta se amplió: además de investigadores y empresas, sumó startups y proveedores de equipamiento y servicios.

Por eso el corazón del evento son las BioRondas de Negocios, donde los participantes mantienen reuniones de 15 minutos, cara a cara. “A veces no tenés nunca la experiencia de encontrarte con un empresario de esa jerarquía o con directores científicos de las empresas”, señaló.

La convocatoria incluye también a estudiantes de distintas disciplinas y a profesionales que evalúan emprender. Para Ciccia, conocer proyectos en marcha permite descubrir oportunidades que muchas veces pasan inadvertidas. Recordó que, como jurado de un concurso del Balseiro el año pasado, pudo ver desarrollos cuyo potencial no siempre trasciende el ámbito científico. BioArgentina buscará justamente dar visibilidad a esas experiencias y abrir nuevos vínculos entre la ciencia y la producción en la Patagonia.

Con información de RN RADIO.

Más para leer

Esquilar 160 ovejas por día les destruye la espalda: el invento rionegrino que les saca 30 kilos de encima
Tecnología
Ocho inventos argentinos buscan 50.000 dólares: el Balseiro elige a los ganadores
Tecnología
Dos tesis argentinas que pueden cambiar la medicina, premiadas por Invap
Tecnología
La NASA vio algo raro en el Pacífico: el nivel del mar subió 40 centímetros
Tecnología
Agendá este número: el bot de Río Negro ahora te pasa con el de Bariloche
Tecnología
IPROSS cambió su app: el trámite que ahora se resuelve sin ir a la delegación
Tecnología