La bicicleteada solidaria de Oberá sumó un ingrediente nuevo y ya es tradición
Un recorrido de 4.200 metros, bicicletas adaptadas y una madrina que esta vez se animó a caminar: así fue la octava edición en Oberá. El cierre, con los residentes como protagonistas, dejó una frase que resume todo.
Oberá volvió a vivir una jornada distinta. La octava edición de la Bicicleteada y Caminata Solidaria Inclusiva de la Fundación Hogares Guillermo Hayes recorrió las calles de la ciudad y cerró con un festival en el Jardín Bíblico del Hogar Santa Teresita, donde los residentes fueron los grandes protagonistas.
El punto de partida fue el Parque de las Naciones. Desde allí, la caravana avanzó unos 4.200 metros hasta la Rotonda de Karaben, siguió por Picada Sarmiento y entró al predio del hogar. La combinación de actividad física e integración fue el eje de una mañana que, contra el pronóstico, se salvó de la lluvia.
José "Cacho" Jakubow, a cargo de la administración de los Hogares, no ocultó su satisfacción. "Fue un éxito total, el tiempo nos acompañó, nos ayudó a poder cumplir nuevamente este gran sueño de todos los chicos con discapacidad del hogar, porque ellos son los agasajados en este festival", dijo a PRIMERA EDICIÓN.
El operativo para ordenar el tránsito durante el paso de la columna fue clave. Jakubow agradeció a Gendarmería, Policía, Tránsito, biciperegrinos, ciclistas y a todos los que colaboraron con la custodia del recorrido. "Las paradas fueron organizadas estratégicamente para permitir que los participantes pudieran avanzar con seguridad y, al mismo tiempo, mantener el tránsito en movimiento", explicó.
El clima también jugó a favor. Aunque se esperaba un frente de tormenta, la mañana se mantuvo sin lluvias y con temperaturas agradables, algo determinante para una propuesta que movilizó a ciclistas, caminantes, personas con discapacidad, familias y personal de seguridad por distintos puntos de la Capital del Monte.
Ocho años de una cita que crece
La iniciativa ya tiene varios años en Oberá y mantiene los mismos puntos de partida y llegada. En 2019, cuando se hizo la segunda edición, PRIMERA EDICIÓN ya había registrado una fuerte participación de familias y pedalistas, con el objetivo de acercar a la comunidad al trabajo de los hogares.
Con el tiempo, la cita fue sumando novedades. En 2023 apareció por primera vez una bicicleta adaptada construida por estudiantes de la EPET 3, que transformó una bici en una herramienta de movilidad para residentes del Hogar Santa Teresita. Hoy esos vehículos son un clásico del recorrido.
El año pasado, la convocatoria incorporó formalmente la caminata junto con la bicicleteada, para que nadie quedara afuera por no tener una bici. Esa misma idea se repitió este sábado, con bicicletas convencionales, adaptadas y personas que eligieron caminar para poner su granito de arena.
"Todos podemos caminar juntos"
Mahira Bergallo, atleta adaptada y madrina de la bicicleteada desde hace más de cuatro años, volvió a decir presente. Esta vez se animó a hacer el recorrido a pie, después de haber pedaleado en todas las ediciones anteriores.
"Este año me costó bastante, vine caminando, siempre vengo en bici, pero bueno, realmente el compartir es re lindo y también estar entre amigos", contó con una sonrisa.
Bergallo, diagnosticada con parálisis cerebral al nacer, destacó el valor de la jornada para mostrar las capacidades de las personas con discapacidad. "Yo nací con una parálisis cerebral que me afecta principalmente en las piernas al caminar. Realmente esta bicicleteada me toca en el corazón porque es también poder visualizar que las personas con discapacidad podemos hacer deporte, podemos tener vida cotidiana volcada al ejercicio", expresó.
Durante el trayecto, observó con alegría cómo se multiplicaban las bicicletas adaptadas. "Qué lindo que usen el ingenio para poder ayudar a los chicos, a que puedan incluirse también, que no es algo lejano", señaló.
Y dejó un mensaje para quienes todavía dudan en sumarse: "Que salgan, que se animen, que hay personas buenas, personas que les van a acompañar, yo estoy hoy acá por eso. Hagan deporte, hagan las actividades que quieran, siempre va a haber alguien que les ayudará".
Festival y cierre
Terminado el recorrido, la actividad se mudó al patio del Jardín Bíblico, en el ingreso al predio, donde se armó el festival musical solidario. Hubo canto, folclore y danzas, con vecinos que se sumaron de manera colaborativa al escenario.
Para los residentes de los hogares, el encuentro tuvo un significado especial. "Esto no se limita a generar una actividad recreativa, sino que apunta a fortalecer su integración con la comunidad", remarcó Jakubow, convencido de que los objetivos se cumplieron.


Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida de PRIMERA EDICION (@diarioprimeraedicion)