La beba atacada por el pitbull volvió a sonreír: el gesto que su abuela esperaba desde el 24 de septiembre
La beba atacada por el pitbull el 24 de septiembre sigue internada en el Hospital del Niño Jesús y su familia atraviesa días decisivos: los médicos ya hablan de rehabilitación y de las funciones que todavía hay que recuperar. Qué dicen sobre las secuelas.
La beba de un año y siete meses que fue atacada por un perro pitbull el 24 de septiembre en Tucumán ya dejó atrás el momento más crítico y continúa su recuperación en una sala común del Hospital del Niño Jesús, según informó el Ministerio de Salud Pública.
La pequeña había ingresado en estado grave, con pronóstico reservado, y necesitó asistencia respiratoria durante su paso por terapia intensiva. Hoy la evolución es favorable y se encuentra clínicamente estable, sin fiebre, aunque todavía requiere cuidados especializados y un abordaje interdisciplinario.
Qué dicen los médicos sobre su estado
El doctor José Lozano Muñoz, responsable de la atención en la Sala de Clínica 7, explicó que el tratamiento apunta a la recuperación posquirúrgica, el soporte nutricional y la rehabilitación.
Por ahora la niña recibe alimentación por sonda y los profesionales evalúan su tolerancia progresiva a la vía oral. Además tiene seguimiento neurológico y asistencia motora y fonoaudiológica, mientras los especialistas monitorean la evolución y definen los próximos pasos.
Uno de los puntos que exige mayor atención es la recuperación de las funciones comprometidas por las lesiones, en especial las de la región ocular. Por eso el proceso seguirá con controles específicos y la intervención de distintas áreas médicas.
La cirugía que le salvó la vida
La directora del Hospital del Niño Jesús, Inés Gramajo, recordó la gravedad del cuadro inicial. Ante la complejidad, se convocó a especialistas en cirugía plástica y maxilofacial para una intervención de urgencia.
La operación estuvo a cargo de los doctores Martín Sánchez y Martín Hilal y demandó cerca de tres horas y media. Permitió reparar las lesiones en ambos lados del rostro y reconstruir estructuras afectadas, entre ellas la región del párpado izquierdo. Además de los daños en tejidos blandos, la niña presentaba fracturas en estructuras óseas de la cara.
Los profesionales destacaron que la atención inicial, la estabilización de la paciente y el trabajo coordinado de los equipos fueron claves para superar la etapa de mayor riesgo.
El ataque y el camino que falta
El ataque ocurrió mientras la niña se encontraba en la casa de su abuela. Por la gravedad de las lesiones faciales debió ser trasladada de urgencia al hospital pediátrico, donde recibió atención inmediata y fue sometida a la cirugía para reparar los tejidos afectados.
Aunque la evolución es alentadora, los médicos advirtieron que queda un camino de rehabilitación y seguimiento para favorecer la recuperación funcional y evaluar posibles secuelas.
La abuela de la pequeña agradeció a los profesionales que participaron de la atención y acompañaron a la familia en los momentos más difíciles.
“Un milagro de mi bebé, está hermosa y gracias a los médicos, al Ministerio, a todos, que se portaron re bien, le salvaron la vida a mi gordi”, manifestó emocionada.
La mujer contó que volver a verla sonreír representa una enorme esperanza después de la angustia que atravesó desde el día del ataque. La familia todavía deberá esperar antes de regresar a casa, pero la mejoría de la pequeña constituye un avance significativo.