La balacera de barrio Humito que mató a un vecino sumó un giro clave para los dos acusados
La balacera en barrio Humito que terminó con la vida de un vecino sumó una definición judicial que cambia el futuro de los dos acusados. Uno de ellos ya tiene un dispositivo especial listo para controlarlo, y el otro quedó fuera de la imputación principal. ¿Qué fue lo que inclinó la balanza?
La Justicia de Paraná volvió a mover el tablero en la causa por la balacera de barrio Humito, que terminó con la vida de Sebastián Ibarra y dejó a otras dos personas heridas. Los dos principales acusados seguirán el proceso en sus casas, en una decisión que reordena el caso.
Según informó el fiscal Juan Manuel Pereira, el juez de Garantías Julián Vergara dispuso que Elías Nahuel Monzón Rojas, señalado como el autor del disparo mortal, cumpla prisión domiciliaria con tobillera electrónica. Hasta que el dispositivo esté disponible, permanecerá alojado en la Unidad Penal N° 1 de Paraná.
En tanto, su amigo Laureano Agustín Sosa quedó de momento fuera de la imputación como coautor y también pasó a arresto domiciliario, luego de que el magistrado morigerara la modalidad de la prisión preventiva que pesaba sobre él.
El avance de la investigación
La decisión sobre Sosa se tomó el martes, cuando Vergara prorrogó su prisión preventiva por 60 días, pero cambió la modalidad a domiciliaria tras un acuerdo entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa del imputado, a cargo del abogado Javier Aiani.
El fiscal explicó que la morigeración se basó en que el grado de participación de Sosa en los hechos resultó significativamente menor al que se le atribuía en las primeras instancias. Uno de los heridos que ya fue dado de alta declaró de manera concluyente y diferenció el accionar de los acusados: señaló que quien disparó directamente fue Monzón Rojas con un arma calibre 9 milímetros.
Las pericias balísticas confirmaron que en el hecho se usaron solo dos armas, de calibres 22 y 9 milímetros. Además, los dermotest sobre la vestimenta de quien se enfrentó físicamente con Sosa dieron negativo para pólvora, lo que respaldó los testimonios de que ese involucrado no disparó y la versión de Sosa de haber sufrido agresiones sin ejecutar los disparos investigados.
El fiscal agregó que durante el suceso Sosa recibió un disparo en el abdomen y golpes en la cabeza y el rostro. Por esas lesiones continúa bajo tratamiento médico, con curaciones y el uso obligatorio de una faja protectora, motivo que el tribunal consideró razonable para que siga el proceso en su domicilio.
La medida se cumplirá en una vivienda bajo la custodia de una garante identificada como G.L., con la prohibición estricta para Sosa de salir del inmueble. Aunque restan incorporar informes de Criminalística y entrevistar a otros testigos identificados en cámaras de seguridad, el tribunal evaluó que el arresto domiciliario garantiza la sujeción del imputado y evita entorpecer la investigación.
Qué pasó la noche del hecho
El episodio ocurrió el 19 de julio de 2026, cerca de las 20, en el patio frontal de una casa de calle Estado de Palestina, a pocos metros de Cura Gil Obligado. Según la reconstrucción judicial, Monzón Rojas efectuaba disparos al aire cuando un vecino le pidió que parara porque había niños y estaba poniendo en peligro a los presentes.
Lejos de detenerse, el acusado habría continuado con su accionar. En ese contexto, al advertir que se acercaba Sebastián Alberto Ibarra con un palo en la mano, le efectuó un disparo en la cabeza que le causó la muerte. Luego hirió a otro vecino y a un chico de 13 años en la pierna. En el lugar se secuestraron 13 vainas servidas de calibres 9 milímetros y 22, pero no las armas.
La investigación sigue abierta y los dos acusados continuarán el proceso en sus domicilios, con Monzón Rojas monitoreado electrónicamente y Sosa bajo custodia de una garante.