La autopsia que destrozó la coartada: la muerte de Thiago Altamirano ya es un homicidio
La autopsia de Thiago Altamirano reveló asfixia mecánica y desmintió la versión de la caída. ¿Qué sabía la madre y por qué no actuó? Los detalles que estremecen a Salta.
El caso del pequeño Thiago Altamirano, de apenas 2 años, dio un giro demoledor. La autopsia confirmó que murió por asfixia mecánica, desmintiendo la versión de la madre y su pareja, que aseguraban que se había caído de la cama. Ahora, la Justicia salteña avanza con una imputación por homicidio agravado.
Thiago llegó sin vida al Hospital Papa Francisco el 22 de junio. Los médicos notaron de inmediato que las lesiones no coincidían con un accidente doméstico. Eso encendió las alarmas y derivó en la detención de María del Milagro Cuéllar Medina y Franco Nicolás Funes.
¿Qué reveló la autopsia?
El fiscal Daniel Espilocín fue contundente: “No hay ninguna lesión que avale la versión del imputado”. El estudio forense determinó que el niño fue asfixiado, lo que llevó a imputar a Funes por homicidio agravado por alevosía.
Los testimonios de vecinos y de la dueña del inquilinato donde vivían fueron clave. Según el fiscal, permitieron “avanzar en la imputación” y reconstruir el contexto de violencia que rodeaba a Thiago y su hermano.
El rol de la madre bajo la lupa
La Justicia investiga si Cuéllar Medina sabía que sus hijos le tenían miedo a Funes. Testigos aseguraron que los niños manifestaban temor y que ella lo sabía. Además, la madre solía dejar a los chicos al cuidado de Funes cuando salía, según declaraciones recogidas.
Espilocín aclaró que la imputación contra ella no es un juicio sobre su maternidad, sino por su responsabilidad como adulta a cargo de menores en situación vulnerable. La fiscalía busca determinar si su omisión puede derivar en una condena.
Antecedentes y fallas en la protección
El expediente revela que meses antes, el abuelo paterno había denunciado la situación. La jueza María Carolina Cáceres Moreno dispuso medidas de protección, pero no evitaron la tragedia. Esto puso en tela de juicio la eficacia de los mecanismos de seguimiento.
La familia estaba bajo el acompañamiento de la Secretaría de Primera Infancia y Niñez debido a su vulnerabilidad. Sin embargo, las alertas no fueron suficientes.
La verdad sobre la relación de Funes y la madre
Funes declaró que solo tenía una relación ocasional con Cuéllar Medina. Pero vecinos y la propietaria del inquilinato contradijeron esa versión: aseguraron que él concurría a diario, pasaba las noches y aportaba económicamente, mostrando una presencia constante en la vida familiar.
Los médicos del Hospital Materno Infantil, donde Thiago fue derivado, también aportaron pruebas. Una profesional sostuvo que el estado del niño no era compatible con una caída de la cama, ratificando la hipótesis del homicidio.