La artista que llenó un esqueleto de comida y soltó palomas vivas: la muestra que desembarcó en Rosario
Buscaba qué hacer un fin de semana en la ciudad y terminó frente al esqueleto de una mujer cubierto de comida y palomas vivas. La historia de Narcisa Hirsch, la artista inclasificable que hizo del extravío un método, y la muestra gratuita que la trae de vuelta en Rosario.
El MACRO abre sus puertas a una de las figuras más inclasificables del arte argentino: Narcisa Hirsch, la creadora que hizo del extravío un método y del cuerpo un vehículo. La muestra "Narcisa Hirsch, un viaje incógnito" ocupa los pisos 2 y 3 del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario con entrada libre y gratuita hasta el 1 de noviembre.
El horario para visitarla: miércoles, jueves, viernes, sábados y feriados de 13 a 19; domingos de 10 a 19.
Un hallazgo de casualidad
La llegada a la obra de Hirsch puede ser tan azarosa como su propio recorrido artístico. Ocurrió así: la búsqueda de actividades culturales para hacer en la ciudad derivó en el descubrimiento de que había una muestra en el MACRO, y la visita se coló de paso, un Día de la Madre, después de un almuerzo en Los Jardines y unos mates a la orilla del río.
Los datos básicos la ubican como una artista alemana radicada en Argentina, fallecida hace dos años en el país. Pero encasillarla es imposible: fue cineasta, artista plástica, grafitera, pintora, dibujante y performer. Todo a la vez, sin pedir permiso.
Marabunta: el happening que incomodó a la dictadura
Su obra más célebre llegó en 1967, en plena dictadura de Onganía. Se llamó "Marabunta" y consistió en el esqueleto de gran tamaño de una mujer cubierto de comida y habitado por palomas vivas. A lo largo de la velada, el público fue devorando las frutas y los sándwiches adheridos a los huesos.
La escena quedó registrada en película: un público mayoritariamente de clase media y educado abalanzándose sobre la comida, una imagen que dotó a la obra de un filo de crítica social difícil de ignorar.
Más argentina que alemana
En el museo aparece su figura completa: una mujer que se radicó entre Buenos Aires y el sur del país y que llenó su vida de arte en el sentido más amplio de la palabra. La recorrida por los dos pisos de la muestra deja fotos, proyecciones y objetos, pero sobre todo una sensación: la de estar frente a alguien que hizo del perderse una forma de encontrarse.
El texto que abre el recorrido lo dice con precisión. Lo firma Daniela Muttis, responsable de la remasterización de varias de sus obras filmográficas y de la curaduría de la muestra: "La obra de Hirsch es, ante todo, un viaje de incógnito: un desplazamiento sin destino fijo, donde el sentido no está al final del camino sino en el movimiento mismo. Cada película es una travesía hacia lo desconocido, una exploración que no busca conquistar territorio sino habitarlo, dejarse transformar por él. En sus imágenes, la Patagonia no es un paisaje sino una pregunta abierta; el cuerpo no es un objeto sino un vehículo".
Y agrega: "Viaje incógnito, entonces, en el sentido más antiguo de la expresión, es aquel que se emprende sin saber adónde lleva, confiando en que el extravío es, quizás, la única forma de llegar: no al final del camino, sino al corazón mismo del viaje".
Manzanas: el arte repartido en la calle
En el tercer piso, entre proyecciones y objetos, aparece un registro fotográfico de "Manzanas", otro happening, esta vez de 1968. Durante la intervención se repartieron cientos de manzanas entre los transeúntes con una consigna: "Esta manzana es distinta a la de todos los días / hacemos la obra con la gente / la obra es el momento compartido".
Lo experimental es su marca registrada. Es autora de cortometrajes como "Pink Freud", "Patagonia" (1973), "Aida" (1976) y "Aleph" (2005), y también de frases que explican su método mejor que cualquier manual: "el cine experimental es poesía, una danza, una música. Las imágenes tejen la trama, como las palabras tejen un poema […] Los senderos empiezan en cualquier lugar y terminan en ninguna parte. Algo se impone, algo se encuentra. Hay que tratar de estar en el lugar, atenta, como dijo Picasso, 'ojalá la inspiración me agarre pintando'".
Para ir
La muestra "Narcisa Hirsch, un viaje incógnito" puede visitarse en los pisos 2 y 3 del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (MACRO) hasta el 1 de noviembre, con entrada gratuita. Horarios: de miércoles a sábados y feriados, de 13 a 19; domingos, de 10 a 19.