La apuesta millonaria que la Caja Forense sembró en Casa de Piedra y que recién dará frutos en años
La Caja Forense de La Pampa metió a su fondo previsional en un cultivo que recién mostrará números en varios años: la finca ya tiene más de cien hectáreas y un vivero en marcha, pero el dato que define el futuro del proyecto todavía no está cerrado.
La finca Ruka Kurá, el emprendimiento productivo de la Caja Forense de La Pampa en Casa de Piedra, avanza a paso firme: ya suma infraestructura, equipamiento y capacitación mientras crece la plantación de pistachos. El desarrollo del cultivo y la nueva etapa de gestión del acueducto marcan la agenda de la campaña 2026/2027.
Desde la implantación inicial de más de 42.000 portainjertos a fines de 2024, el proyecto atravesó varias etapas: incorporó variedades mediante injertación, amplió sus instalaciones de servicios y comenzó a construir una capacidad propia de producción de plantas.
El presidente de Caja Forense, Víctor María Bensusán; la gerente de Inversiones y Proyectos, Fiorela Mocca; y el asesor del Directorio, Luis Héctor Fernández, explicaron el sentido institucional de la inversión, su planificación y el trabajo diario en la finca, cuya dirección técnica agronómica está a cargo de la ingeniera Gisela Rosane.
Por qué una caja previsional apuesta al pistacho
Para Bensusán, la decisión responde a un fenómeno demográfico concreto. "Los regímenes previsionales se encuentran sometidos a dos fenómenos poblacionales concurrentes que impactan en sus horizontes de equilibrio actuarial: por un lado, la continua disminución de la tasa de natalidad, por el otro, el crecimiento de la expectativa de vida", señaló.
Ese escenario exige inversiones con horizontes de muy largo plazo. Ruka Kurá permite diversificar el Fondo Previsional: a las colocaciones inmobiliarias y financieras se suma ahora una actividad productiva en la economía real.
"Hoy contamos con una finca implantada, infraestructura y un equipo de trabajo afiatado. Eso es un avance importante, aunque todavía estamos en una etapa de formación del cultivo", sostuvo el presidente, que insistió en que el objetivo institucional sigue siendo fortalecer el patrimonio que respalda a los afiliados activos y pasivos.
Una pata del desarrollo de Casa de Piedra
Fernández vinculó el proyecto con la política provincial de ampliar la producción bajo riego y generar nuevas actividades económicas. "La inversión pública en infraestructura y el trabajo de los organismos provinciales son parte de las condiciones que hacen posible ese desarrollo", afirmó.
En esa línea, cada emprendimiento aporta inversión, trabajo y experiencia productiva, y Ruka Kurá forma parte de ese proceso.
Qué cambió en la finca desde la primera implantación
Mocca detalló que la plantación ocupa algo más de cien hectáreas organizadas en diez cuadros. Desde la implantación inicial se avanzó en las campañas de injertación, la formación de las plantas, las cortinas rompevientos y las instalaciones para sostener el trabajo cotidiano.
Durante 2024 y 2025 se incorporaron dos tractores —uno de gran porte y otro frutero— y se instalaron los módulos de servicios. En 2026 se sumó equipamiento para el manejo de malezas y se avanzó con el laboratorio, el invernadero, el sombráculo y una vivienda dentro del predio. También se amplió la capacitación del personal.
"La evolución de una finca se ve en las plantas, pero depende de toda esa organización que permite cuidarlas diariamente", resumió.
En qué etapa está el cultivo
La prioridad hoy es formar los árboles que constituirán el monte productivo. Se realizaron campañas de injertación en 2025 y 2026 —el proceso concluirá en noviembre— y continúa el seguimiento de las plantas, las tareas de formación y la preparación de las próximas intervenciones. El 14 de agosto se completó la poda de los cuadros y las cortinas.
El trabajo incluye la conducción de los árboles, el manejo del suelo y las malezas, la nutrición, el seguimiento sanitario y la continuidad de las injertaciones donde corresponde. También la revisión de equipos, las líneas de goteo y la programación del riego según las necesidades de las plantas y las condiciones del suelo.
Agua: cómo se prepara la temporada 2026/2027
La finca cuenta con riego por goteo organizado por sectores, que permite distribuir el agua y aplicar fertilizantes. Para la nueva campaña se elaboró una programación específica que considera el desarrollo de las plantas, las características del suelo y la capacidad de los equipos.
El objetivo es ajustar volúmenes y frecuencia a las necesidades del cultivo en cada momento. Esa programación se irá afinando con las observaciones de campo y con los sensores y herramientas de monitoreo que evalúan incorporar.
Fernández explicó que resulta esencial conocer cuánto se humedece el suelo, a qué profundidad llega el agua y cuánto tiempo permanece disponible. La Dirección Técnica validó una propuesta de diez puntos permanentes de monitoreo, uno por cuadro, con observación del perfil hasta un metro veinte de profundidad.
Se evalúan alternativas para medir humedad, temperatura y conductividad eléctrica del suelo e integrar esos registros con la información climática y los riegos realizados. La idea es generar conocimiento propio sobre las necesidades del pistacho en Casa de Piedra y, una vez certificado, aportar referencias útiles para otros establecimientos con suelos comparables.
El acueducto, en manos de Aguas del Colorado
Bensusán calificó como "un paso importante para consolidar el desarrollo productivo de Casa de Piedra" que la operación y las obras de mejoramiento del acueducto hayan quedado a cargo de Aguas del Colorado, empresa que aporta experiencia técnica adquirida en la operación del Acueducto del Río Colorado.
El trabajo conjunto del Ente Provincial del Río Colorado, Aguas del Colorado y la Agencia I-Comex, con seguimiento del Ministerio de Obras Públicas, se refleja en una mejora continua del sistema de riego. "Para quienes estamos invirtiendo y produciendo en Casa de Piedra, esa coordinación es fundamental", afirmó.
El vivero propio, una apuesta a controlar el material vegetal
Fernández señaló que el vivero busca dar mayor capacidad para producir y controlar el material vegetal, atender reposiciones y evaluar nuevas variedades. También abre la posibilidad de producir plantas para otros emprendimientos, aunque aclaró que eso deberá consolidarse técnica y operativamente.
En 2026 se avanzó en la instalación del invernadero y el sombráculo, con una superficie prevista de 70 m2 cada uno, y en la incorporación de una cámara de germinación. Después se realizaron mejoras de protección frente al viento y se trabajó en el diseño del riego y la fertilización.
En julio se recibió la inspección de SENASA dentro del trámite de inscripción y en agosto se compararon las propuestas para el sistema de riego. El paso siguiente es completar las instalaciones y los trámites pendientes para iniciar la producción de plantas.
Conocimiento que puede servir a otros productores
El proyecto destinó una parcela experimental a evaluar distintos marcos de plantación y prevé ensayos sobre manejo del riego, con la idea de producir información bajo las condiciones particulares de Casa de Piedra.
En junio de 2025 participaron en la organización de una jornada sobre el potencial del pistacho y otros frutos secos en Patagonia Norte, junto con instituciones académicas, técnicas y provinciales. En marzo de 2026, integrantes del proyecto realizaron una visita técnica a España, con recorridas por centros de investigación, viveros, fincas y plantas de procesamiento.
"Cada incorporación necesita después su adaptación y comprobación local; no se trata de trasladar automáticamente un sistema de producción de otra región", advirtió Fernández.
El equipo, una pieza decisiva
Mocca remarcó que la formación del personal es decisiva: el cultivo requiere observación, precisión y continuidad. "Una poda, un injerto o un turno de riego necesitan personal que comprenda la tarea y pueda detectar a tiempo una dificultad", explicó.
El equipo recibe acompañamiento de la Dirección Técnica y capacitación práctica. En julio se desarrollaron jornadas sobre operación segura, mantenimiento y calibración de maquinaria, además de la formación cotidiana en el manejo de las plantas y los registros por cuadro.
¿Cuándo se cosecha?
Mocca aclaró que el pistacho tiene un período prolongado de formación y que las primeras cosechas deben diferenciarse de una producción comercial consolidada. El desarrollo de cada sector depende de cuándo se establece efectivamente su injerto y de cómo evoluciona la planta.
"Contamos con proyecciones que iremos precisando a partir del establecimiento de los injertos y de la evolución de las plantas en cada sector. En esta etapa, el indicador principal es la consolidación de un monte sano y bien formado", indicó.
Balance y prioridades
Bensusán hizo un balance del camino recorrido: "Pasamos de un proyecto a una finca implantada, equipada y con seguimiento técnico". Las prioridades hacia adelante son consolidar la plantación, completar las etapas pendientes del vivero, fortalecer el equipo y acompañar la nueva etapa de gestión del acueducto.
Sobre esa base podrán avanzar hacia las siguientes etapas de cosecha y procesamiento. La finalidad de la inversión, recordó, es contribuir al fortalecimiento del Fondo Previsional, un resultado que se construye en el tiempo mediante gestión, control y decisiones que respondan a la evolución efectiva del proyecto.