Kicillof suma armado en la Ciudad y en el Evita ya hablan de un frente "de Bregman a Larreta"
El Evita porteño midió el pulso de 26 barrios populares y el número que más golpeó no fue el del desempleo: siete de cada diez familias que piden financiamiento lo hacen para comprar comida. Con esa foto sobre la mesa, la organización se lanzó a discutir un frente que va de Bregman a Larreta.
Más de 400 militantes del Movimiento Evita porteño se juntaron en la Facultad de Filosofía y Letras para discutir el rumbo económico, la crisis que golpea a los barrios populares y una pregunta que sobrevoló toda la jornada: cómo construir una alternativa que le dispute el gobierno de la Ciudad al PRO y a La Libertad Avanza.
El encuentro lo encabezó Jonathan Thea, secretario general de la organización en CABA. Frente a los presentes planteó la necesidad de ampliar acuerdos y convocar a sectores muy distintos entre sí. La frase que quedó flotando fue contundente: "Para recuperar la Ciudad tenemos que tener la audacia de armar un gran frente, de Bregman a Larreta".
El dato que mostró el termómetro de los barrios
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presentación de un relevamiento hecho junto al Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria de la UBA. El trabajo midió el pulso de las familias en los barrios más postergados de la Ciudad.
El universo: 231 hogares de 26 barrios populares porteños. El resultado: el 72% de las familias consultadas arrastra deudas. Y hay un dato que explica el resto: entre quienes piden financiamiento, siete de cada diez lo hacen para poder comprar alimentos.
El estudio también reveló que el 80,5% de las personas encuestadas tiene trabajo y que casi una de cada cuatro sostiene dos o más empleos. Para los organizadores, esa foto muestra la paradoja de los sectores populares: tener trabajo ya no alcanza para cubrir lo básico.
Una propuesta para la Ciudad y un guiño a Kicillof
Con ese diagnóstico sobre la mesa, los participantes debatieron cómo armar una propuesta que enfrente las consecuencias del programa económico nacional y, al mismo tiempo, cuestione el modelo de gestión que el PRO mantiene en la Ciudad desde hace casi dos décadas.
Otro de los ejes fue el fortalecimiento de la construcción política de Axel Kicillof en territorio porteño: ampliar su presencia, aceitar vínculos con el peronismo, los movimientos populares y otros espacios sociales.
La discusión intentó conectar la agenda política con lo que le preocupa al vecino de a pie: empleo, ingresos, vivienda, salud, educación y servicios básicos. Para eso se organizaron comisiones de trabajo sobre producción, empleo, educación, cultura, feminismos, salud mental, cuidados, organización comunitaria y comunicación. La idea es reunir aportes y avanzar en un programa político para la Ciudad.
El cierre lo puso otra vez Thea, que subrayó el rol de la organización territorial: "La participación popular no puede ser un aspecto secundario de ningún proyecto político, es una condición indispensable para su construcción".