Kicillof se queda callado en los tres temas que Cristina no le perdona

El gobernador bonaerense volvió a mostrarse con jóvenes universitarios y evitó definirse en los tres temas que más incomodan al peronismo. Cristina ya movió sus fichas y el mensaje que envió tiene un destinatario claro.

· 6 min de lectura
Kicillof se queda callado en los tres temas que Cristina no le perdona
Kicillof se queda callado en los tres temas que Cristina no le perdona

El gobernador bonaerense volvió a mostrarse en un acto con jóvenes universitarios y, otra vez, eligió el silencio en los asuntos que más incomodan puertas adentro del peronismo. La escena se repitió con la misma fórmula que ya había usado semanas atrás en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA: esta vez fue en la UTN de Villa Domínico, con el Movimiento Derecho al Futuro como anfitrión.

El discurso tuvo el mismo tono: problemas sociales atribuidos a "la motosierra mileista", guiños al mundo académico y al Conicet, casi nada de gestión y una ausencia total del aparato peronista tradicional. Pero lo que llamó la atención no fue lo que dijo, sino lo que evitó decir.

Los tres temas que Axel Kicillof prefiere no tocar

El primero es la economía. El gobernador no dijo una sola palabra sobre qué haría con los problemas macroeconómicos del país, ni si continuaría las políticas de estabilización en curso, ni en qué medida. Son justamente las preguntas que miran los mercados, los inversores locales y externos, y sobre todo los votantes que todavía dudan si apoyar o no la reelección de Milei. Su apuesta es esperar: no hablar hasta que la campaña esté avanzada y el desgaste del oficialismo sea, según él, irreversible.

El segundo es la interna partidaria. Kicillof ignora por completo el conflicto interno, como si no existiera o no fuera su problema. La lectura que hace es que la candidatura va a caer inevitablemente en sus manos y que los demás sectores van a terminar resignándose a negociar las listas "al pie". Eso, claro, irrita a buena parte del partido y muy especialmente a Cristina Kirchner y su entorno, que durante dos décadas aplicaron esa misma lógica con las otras facciones.

El tercero es su propia candidatura. No la menciona porque no ganaría nada: todo el mundo sabe que va a postularse y hablar le haría perder la libertad de maniobra que hoy tiene para no definirse en los otros dos puntos. Así, como candidato "virtual" pero "inevitable", cree que puede ampliar su base, evitar que los aparatos lo encierren y capitalizar el desgaste del oficialismo. Incluso se permite ser ambiguo sobre una eventual suspensión de las PASO.

El riesgo de las tres apuestas

Los silencios también tienen costo. Si el programa económico no colapsa, no haber dicho nada sobre la estabilización le va a sumar desconfianza entre los votantes moderados. Y si las tribus del peronismo se coordinan para condicionarlo, no haber sellado acuerdos con ninguna le va a jugar en contra a la hora de armar las listas y confirmar su candidatura.

Por ahora, las ventajas están de su lado: la política económica sigue generando más malhumor que sonrisas y los sectores internos, incluido el cristinismo, no logran coordinarse en una estrategia alternativa. Eso desespera a la todavía jefa del partido, que intentó rebelarse varias veces sin éxito. Lo único seguro es que no piensa tirar la toalla.

Por qué Cristina desconfía de su sucesor

Hay varios motivos. Para la expresidenta es inadmisible que Kicillof pretenda llegar a la Presidencia sin su aval, sin entregarle el resto de las listas y sin depender de su bendición. El gobernador es desconfiado y sabe lo que les pasó a Scioli, a Alberto Fernández y a tantos otros: que los usan y los tiran. También entiende que para tener chances reales en 2027 necesita que los votantes crean que no es un nuevo Alberto ni un nuevo Scioli. Ella, según el artículo, se hace la que no entiende.

Además, Cristina no cree que Kicillof tenga tantas chances como él pregona. Aunque no lo diría con la crudeza de Aníbal Fernández cuando habló de "continuar el 100% de lo que hizo Milei", ve que para recuperar la mayoría electoral el candidato del peronismo debería remover la desconfianza del polo estabilizador de la sociedad, todavía mayoritario. Algo parecido a lo que hizo Chacho Álvarez en 1995 cuando dijo que se arrepentía de no haber votado la convertibilidad. Kicillof no está dispuesto a decir algo así, y aunque lo dijera, lo haría tarde y mal.

La candidatura testimonial y el fantasma del neoperonismo

Mientras tanto, la expresidenta busca alternativas con creciente desesperación desde que Milei empezó a debilitarse en las encuestas. Eso abrió la posibilidad de que "haya 2027" para el peronismo. Pero está convencida de que meter la pata sería ir detrás de Kicillof y hacerlo en sus términos.

En ese contexto se multiplicaron los precandidatos que quieren disputarle el lugar al kicillofismo: a Uñac, que estaba solo y sin mayor atención, se sumaron Gerardo Zamora, Sergio Massa y el regreso de Juan Manuel Urtubey. Ninguno le hace sombra en las encuestas. Por eso Cristina lanzó su propia candidatura, de carácter "testimonial", ya que sería ilegal que se presentara tanto a las generales como a una PASO. Con el anuncio le basta para marcar la grieta interna y para mostrar la soledad del gobernador en ese espacio.

El otro escenario que la preocupa es el desembarco de un "neoperonismo de centro", que empezó a dibujarse en una elección en Córdoba y en el homenaje a José Manuel de la Sota en CABA. El simbólico triunfo peronista en Marcos Juárez, un municipio que fue el kilómetro cero del macrismo, le dio otro significado al encuentro: todos quisieron estar para la foto y mostrar que entendieron el mensaje de las urnas.

Kicillof faltó. Envió en su lugar al ministro de Gobierno, Carlos Bianco, pero su ausencia fue leída como un error: podía mostrarse ecuménico, hacer un guiño a los que le piden moderación y demostrar que no está tan aislado como sostiene Cristina. No lo hizo.

La foto del homenaje a De la Sota, según el análisis, mandó un mensaje que Cristina leyó con preocupación: estaba casi todo el peronismo con votos, el disco rígido del partido, y faltaba solo un candidato. Si los que quieren se juntan con el que puede y lo hacen sin consultarla, su liderazgo quedaría en jaque. Al día siguiente, sus nuevos abogados salieron a instalar que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU avanzaba con su caso y que pronto podría quedar "habilitada al menos para presentarse a las PASO". Un delirio, según el artículo: no habrá habilitación de ningún tipo. Pero el mensaje era otro: no piensa correrse.

El final del texto apunta a una pregunta abierta: si el peronismo del interior logra coordinarse con el único aspirante con popularidad para competir, la política argentina cambiaría. Nadie, ni Cristina, ni Massa, ni Zamora, ni Kicillof, parece estar en esa sintonía.

Más para leer

La Iglesia le pidió un gesto a Milei por la visita del Papa: la respuesta que todavía no llega
Política
Kicillof armó su plenario en Avellaneda y desde Mendoza varios se sumaron: ¿quiénes y quiénes no?
Política
El video de Uñac con Aballay que encendió las alarmas en el peronismo sanjuanino
Política
Milei mandó el Presupuesto 2027 al Congreso y Neuquén quedó casi afuera: los números que sorprenden
Política
El ensayo en Bariloche que puede definir quién manda en Roca
Política
Jalil se reunió con caciques de Belén: el pedido que cambiaría el acceso a un hospital
Política