Kate y William reemplazaron a los reyes en el Palacio de Buckingham: el detalle que nadie esperaba en el look de ella
Kate Middleton y William encabezaron la primera fiesta de temporada en el Palacio de Buckingham, reemplazando a los reyes Carlos y Camila. La princesa lució un vestido blanco de Self-Portrait con sombrero vintage y joyas de la reina Isabel II, mientras William optó por un chaqué formal.
Los príncipes de Gales, Kate Middleton y William, se convirtieron en los anfitriones de la primera gran fiesta de temporada en el Palacio de Buckingham. Recibieron a miles de invitados en los jardines de la residencia real, asumiendo el rol que tradicionalmente ocupaban los reyes Carlos y Camila.
La princesa de Gales deslumbró con un estilismo refinado y clásico, fiel a su impronta sofisticada. Eligió un vestido que simula una chaqueta blanca estructurada de líneas limpias que continúa en una falda midi plisada de lunares de la firma Self-Portrait, una de sus marcas favoritas. Sumó stilettos marrones y un clutch de rafia de color natural con cierre dorado.
El look se completó con un sombrero vintage de ala ancha blanco diseñado por Mitzi Lorenz, con bordado floral y un gran lazo negro traslúcido. En cuanto a los accesorios, llevó los aros de perlas y diamantes que pertenecieron a la reina Isabel II, hechos con dos de las perlas de Baréin que le regalaron el día de su boda en 1947, combinados con una pulsera a juego.
El beauty look acompañó con discreción y armonía: Kate llevó el pelo en tonos castaño claro, suelto y peinado con ondas suaves que enmarcaron su rostro con naturalidad. El make up se mantuvo en tonos neutros, con una base luminosa, rubor sutil y ojos definidos con sombras suaves. Los labios, en un tono rosado, completaron una imagen fresca y elegante.
El príncipe William optó por el atuendo formal clásico que respeta el protocolo de las tradicionales fiestas en el jardín. Lució un traje de mañana compuesto por chaqué negro, chaleco gris claro y pantalón sastrero recto con rayas diplomáticas. Sumó una camisa celeste con cuello blanco estructurado y una corbata en tono rojizo que aportó un punto de color.
El conjunto se completó con un sombrero de copa negro, elemento distintivo de este tipo de eventos, y zapatos negros pulidos. En la solapa llevó una flor roja. Acompañó la estética con un paraguas en mano que acentuó el estilo británico.