Juntó 50.000 botellas desechadas y construyó un hogar para 38 huérfanos: el detalle que pocos conocen
¿Te imaginas convertir 50.000 botellas de plástico en un hogar? Una mujer lo hizo y el resultado esconde una historia de superación que te va a emocionar.
Una mujer de Kenia convirtió un problema ambiental en una solución habitacional. Nafisa Khanbhai recolectó 50.000 botellas de plástico descartadas y, tras siete años de trabajo, levantó una casa de cuatro habitaciones que hoy alberga a 38 chicos huérfanos. Pero el camino hasta lograrlo estuvo lleno de obstáculos y decisiones que marcaron la diferencia.
La historia comenzó en 2015, cuando Khanbhai, fundadora de la organización Dear Diary Initiative Kenya, visitó el Restoration Children Home. Allí encontró una realidad desoladora: los menores vivían en una construcción de barro con techo de makuti, un material hecho con hojas de palmera. Las condiciones eran tan precarias que algunos varones dormían en la cocina y, cuando llovía, el agua inundaba el lugar.
¿Cómo surgió la idea de construir con botellas?
Ante semejante panorama, la mujer decidió buscar una alternativa que no solo mejorara la vida de esos chicos, sino que también permitiera aprovechar residuos. Fue así como empezó a recolectar botellas descartadas, provenientes de hoteles, restaurantes, escuelas y otros puntos de la localidad. Según medios de Kenia, lograron juntar unas 50 mil unidades.
La inspiración llegó al conocer casos similares: Khanbhai había visto oficinas del Parque Marino de Watamu hechas con botellas y también una casa de dos habitaciones construida con el mismo método. Eso la convenció de que era posible transformar la basura en un hogar digno.
¿Cómo es la casa que hoy habitan 38 chicos?
Después de siete años de esfuerzo, la nueva vivienda no solo es más amplia que la anterior, sino que ofrece comodidades que antes eran impensadas. Cuenta con cuatro habitaciones, dos baños, cocina, comedor, sala de estar y un espacio destinado al estudio.
Actualmente, viven allí 38 chicos de entre 2 y 18 años. Christine Mesaidi Ngui, una de las residentes, contó que con la nueva construcción pueden dormir sin preocuparse por las filtraciones de agua durante los días de lluvia, algo que antes era una constante.
Pero el proyecto no se quedó solo en lo edilicio. Khanbhai, que comenzó con tareas solidarias a los 19 años, también organiza eventos para recaudar fondos destinados a alimentos, ropa, agua y educación de los menores. Una iniciativa que demuestra que, a veces, las soluciones más ingeniosas nacen de la necesidad y la solidaridad.