Juntó 50 bolsas de donaciones para Oberá, pero hay algo que le impide traerlas a Misiones
Una familia juntó 50 bolsas de ropa, alimentos y hasta bicicletas para dos merenderos de Oberá, pero hay un obstáculo que les impide hacerlas llegar a Misiones y piden ayuda urgente.
La familia Centurión tiene un galpón colmado de donaciones en Mercedes, provincia de Buenos Aires, y una misión que todavía no puede cumplir: hacer llegar todo ese material hasta Oberá, donde dos merenderos esperan la ayuda. Lo que falta no es solidaridad para donar, sino alguien que ponga el transporte.
Tomás Centurión, impulsor de la iniciativa, explicó que juntó ropa, calzados, juguetes, bicicletas, alimentos y hasta muebles durante meses. El destino son las familias que asisten a dos merenderos vinculados a una iglesia evangélica de Oberá, el Centro de Restauración y Adoración (CRA), ubicado en el barrio Schuster.
La historia tiene un origen personal. Años atrás, Centurión vivió en Misiones y atravesó una crisis económica muy dura. Según contó, la iglesia lo ayudó sin pedir nada a cambio. Después se mudó a Buenos Aires, encontró trabajo y, junto a su esposa, decidió devolver esa mano.
Qué hay adentro de las bolsas
El propio Centurión hizo el inventario a ojo: unas 50 bolsas de consorcio grandes repletas de artículos, además de cajas y bolsas más chicas con comida. En el detalle aparecen ropa para niños y bebés, cinco bicicletas y cinco televisores.
“Tenemos cajas llenas con zapatos y zapatillas, bolsas con ropa y juguetes. También hay leche en polvo, arroz, azúcar, enlatados y esperan acá en Mercedes, provincia de Buenos Aires”, describió. “Básicamente lo que hay que hacer es retirar las cajas y bolsas que fuimos juntando estos meses y entregarlas en un destino definido, que son distintas familias de Oberá que reciben asistencia en dos merenderos vinculados a la iglesia a la que pertenecíamos”, amplió.
La respuesta a la convocatoria lo sorprendió. “Pudimos juntar mucha ropa para niños, para bebés, cinco bicicletas, cinco televisores. En un conteo a ojo tenemos unas 50 bolsas de consorcio, de las grandes, llenas con diferentes artículos. También hay cajas y otras bolsas chicas con comida”, enumeró.
El pedido puntual: una camioneta o un camión
Lo que falta es logística. La familia necesita que alguien con camioneta o camión se sume a coordinar el retiro de las donaciones en Mercedes y su traslado hasta Misiones. La idea es aprovechar algún viaje ya previsto para reducir costos y dificultades.
“Sabemos que es una cadena de favores que tienen que alinearse varias cosas al mismo tiempo, pero tenemos mucha fe en que alguien va a leer o compartir la nota, se van a enterar lo que estamos necesitando y va a aparecer esa persona que quiera ayudar con el milagro”, aseguró Tomás, quien brindó su contacto 3755 79-3933 para “abrir esa puerta”.
Del otro lado, la espera es concreta. El pastor Héctor Ruben Mierez, al frente del CRA, remarcó lo crucial que es la llegada de los víveres para preparar la leche en el merendero, además de la entrega de ropa y juguetes, “que nunca están de más”.
“Estamos ubicados en barrio Schuster de Oberá, Arístides Ruiz y Salto Dos Hermanas; mantenemos abiertos dos merenderos, uno en barrio Kleiven y otro en Villa Barreiro, donde se atiende a un promedio de 50 niños de distintas familias del lugar”, detalló.
El pastor también aclaró cómo se sostiene la tarea: “Somos una organización religiosa sin aportes del Estado y la tarea que llevamos a cabo la hacemos con los aportes voluntarios de la comunidad, por eso sería importante que esta mercadería que nos quieren donar llegue aquí cuanto antes”.
Y volvió sobre la necesidad del transporte: “La familia que quiere brindarnos estas cosas necesita encontrar a alguien que coincidentemente pueda acercarse hasta su domicilio en la Capital del país para cargar las donaciones que lograron reunir y traerlas a Oberá. La intención es aprovechar algún viaje que ya esté previsto para reducir las dificultades y hacer posible que todo lo reunido llegue a destino”.
Devolver lo que recibieron
Centurión contó que la crisis que atravesó en Misiones fue sin precedentes y que la ayuda de la iglesia fue clave para salir adelante. “Gracias a la ayuda de la iglesia sin pedirnos nada a cambio, pasamos esa época en la que nos fue muy mal. Con el tiempo pudimos venirnos a Buenos Aires, donde nuestra situación cambió, yo encontré un buen trabajo. Conversando con mi señora surgió la idea de hacer algo para devolver lo que hicieron por nosotros, nos propusimos juntar algunos artículos y la verdad es que la respuesta tanto de mi jefe como de otras personas nos sorprendió”, relató.
Ahora, con el galpón lleno y las familias de Oberá esperando, la cadena solidaria depende de que aparezca ese eslabón que todavía falta.