Jujuy se prepara para un verano con dos caras: el agua que salva y la que arrasa

El agua que puede salvar la zafra es la misma que amenaza con frenarla: en el Ramal y los Valles se preparan para tormentas severas, mientras la Puna espera lo contrario. Qué se juega en cada región.

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Jujuy se prepara para un verano con dos caras: el agua que salva y la que arrasa
Jujuy se prepara para un verano con dos caras: el agua que salva y la que arrasa

La provincia se mete de lleno en una temporada estival que no será pareja para todos. Con El Niño fortalecido —y las proyecciones que hablan incluso de un Superniño—, los organismos de meteorología y el Ministerio de Infraestructura, Servicios Públicos, Tierra y Vivienda de Jujuy redoblaron el monitoreo y las tareas de prevención.

El relieve jujeño hace que el fenómeno golpee de maneras opuestas según la región. Mientras el valle y el Ramal se alistan para tormentas severas e inundaciones, la alta montaña y la Puna encaran el escenario inverso: falta de agua y sequía.

San Salvador y el Ramal: el riesgo está en las lluvias cortas y brutales

En la capital y en los municipios más poblados de los Valles, la amenaza no pasa por lluvias largas sino por precipitaciones de gran intensidad en pocos minutos. Sobre el suelo impermeabilizado de la ciudad, el agua corre rápido y genera anegamientos frecuentes.

Por eso las autoridades pusieron el foco en el mantenimiento de imbornales, la canalización de arroyos urbanos y las cuencas del Río Grande y del Xibi Xibi. En el Ramal, en tanto, las rutas —entre ellas la Nacional 34 y los accesos a San Pedro y Libertador General San Martín— suelen sufrir deslaves, desbordes de cauces y roturas de calzada cuando arrecian las tormentas.

La caña de azúcar: agua que hace crecer y barro que frena la zafra

Para la agroindustria azucarera, concentrada en departamentos como San Pedro, Ledesma y El Carmen, el excedente hídrico es una moneda de dos caras. Después de períodos secos, la caña responde con un crecimiento vegetativo vigoroso gracias a la combinación de lluvias y calor veraniego.

El problema aparece cuando las precipitaciones se extienden demasiado o llegan a destiempo. El piso blando y los suelos saturados impiden el ingreso de cosechadoras y camiones pesados a las fincas. Y el exceso de humedad antes de la molienda puede bajar la concentración de sacarosa en el tallo, lo que afecta el rendimiento fabril.

Tomate y hortalizas: la humedad que abre la puerta a los hongos

El cinturón tomatero, con epicentro en Fraile Pintado y el Valle de San Francisco, es uno de los eslabones más expuestos a los episodios de lluvia extraordinarios. La producción de tomate de primicia depende de un equilibrio que el exceso de agua rompe con facilidad.

La mezcla de humedad ambiente alta, calor extremo y suelos anegados crea el ambiente ideal para el Tizón tardío, la Alternaria y la llamada "mancha de la fruta". En campañas húmedas anteriores, estas patologías llegaron a afectar entre el 20% y el 40% de la producción en fincas hortícolas del norte provincial.

A eso se suma la pérdida de calidad comercial: las tormentas con granizo o lluvia acumulada parten el fruto o le restan valor para el mercado en fresco, justo cuando los productores ya cargan con costos altos de agroquímicos e insumos.

Yungas: el escudo natural que también puede desbordarse

La selva de montaña cumple un rol clave como regulador hidrológico. Su vegetación densa absorbe enormes volúmenes de agua y alimenta las cuencas de los ríos San Francisco, Lavayón y sus afluentes. Pero ese escudo tiene un límite.

Cuando el suelo se satura, el excedente baja rápido hacia las tierras bajas del Ramal y provoca crecidas repentinas en los arroyos. Además, las lluvias concentradas en las pendientes elevan el riesgo de desprendimientos de rocas, derrumbes y aludes en zonas vulnerables.

Mapa de impacto: qué se espera en cada región

San Salvador (urbano): lluvias intensas y concentradas; anegamiento de calles, colapso de pluviales y cortes en rutas.

Caña de azúcar (Ramal): abundante agua y calor; buen crecimiento inicial, pero demoras logísticas y piso blando.

Tomate y hortalizas (Fraile Pintado): exceso de humedad y calor; brote severo de hongos y pérdida de fruta.

Yungas: tormentas severas en pendientes; crecidas de ríos, deslaves e interrupción de caminos.

Puna y alta montaña (más de 2.500 msnm): déficit hídrico; falta de agua para el ganado local, que requiere obras de aguadas.

El plan provincial: dragado, desmalezado y aguadas en la Puna

Las áreas técnicas de la provincia mantienen tareas de dragado de ríos, desmalezamiento de arroyos y monitoreo permanente en las estaciones meteorológicas. En paralelo, se ejecutan aguadas preventivas en la Puna para hacer frente a la sequía que suele castigar a la alta montaña al mismo tiempo que los ciclos de El Niño.

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