Jubilados en crisis: "Tengo que elegir entre comprar alimentos y comprar medicamentos"
La crisis económica golpea a los jubilados: muchos deben decidir entre la comida y los remedios. Una especialista revela cómo afecta la salud mental y qué recomienda para no caer en el aislamiento.
La frase la escuchó y repitió Adriana Cortese, licenciada en Psicología, en LV11. La especialista en adultos mayores habló sobre salud mental, jubilación, vínculos y la "importancia" de mantenerse activo.
Adriana Cortese, licenciada en Psicología, y Mario Ledesma, docente jubilado, dialogaron ayer con el equipo de "De mañana y sin apuro" (LV11): hablaron sobre salud mental, jubilación, vínculos y la "importancia" de mantenerse activo.
Jubilarse no significa dejar de tener proyectos
Uno de los ejes centrales fue qué sucede cuando una persona deja atrás décadas de trabajo y, de repente, desaparecen los horarios y obligaciones que organizaron gran parte de su vida.
Cortese, que trabaja con adultos mayores, explicó que actualmente una persona puede jubilarse a los 60 o 65 años y tener por delante varias décadas, por lo que resulta importante pensar qué hacer con ese nuevo tiempo.
En ese sentido, remarcó que no existe una única manera correcta de transitar la jubilación. Descansar, viajar o simplemente disfrutar de no tener horarios también son elecciones válidas. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de conservar cierto orden cotidiano.
"Para no caer en ansiedad o en algún otro tipo de patología, necesitamos tener un cierto orden. Tal vez no tan rígido como en la época laboral, pero necesitamos una mini rutina", explicó.
La licenciada señaló además que algunas personas construyen gran parte de su identidad alrededor de su profesión y pueden sentir un vacío cuando dejan de ejercerla.
Mario Ledesma y una historia de reinvención
El caso de Ledesma apareció en la mesa como ejemplo concreto.
Tras 38 años dedicado a la docencia, se jubiló en la escuela agrotécnica Madre Tierra, luego de haber transitado otras instituciones vinculadas con esa modalidad educativa.
Pero su emprendimiento no apareció de un día para otro.
Durante su trayectoria laboral desarrolló paralelamente actividades agropecuarias: trabajó la tierra, crió animales y abejas, produjo y comercializó miel y fue incorporando herramientas que hoy utiliza en su nueva etapa.
"No es que ayer me he jubilado y hoy estoy armando mi emprendimiento. Vengo con dinámica, vengo activo", advirtió.
Para él, jubilarse representó cambiar de etapa y comenzar a manejar sus propios tiempos: "Estoy sin horarios, sin tiempos, pero me pongo mis obligaciones personales y me dedico a lo que a mí me gusta".
Escuchar y sentirse acompañado
Cortese se refirió a los prejuicios que históricamente existieron entre los adultos mayores respecto de acudir a un psicólogo.
Según expuso, esa resistencia fue disminuyendo y cada vez más personas incorporan la terapia como parte de su vida, incluso sin atravesar necesariamente una situación extrema.
La licenciada destacó especialmente la necesidad que encuentra entre sus pacientes de ser escuchados, mirados y acompañados.
"Hay algunos que me dicen: 'Yo sé que te voy a ver y ya me siento mejor'", reveló.
Para la psicóloga, la terapia puede convertirse en un espacio donde la persona mayor encuentra tiempo para hablar de aquello que le preocupa, especialmente cuando los hijos viven lejos, las relaciones familiares cambian o comienzan a perderse vínculos construidos durante décadas.
Actividad física y vida social, dos pilares
Otro de los conceptos que atravesó la conversación fue la necesidad de evitar el aislamiento.
Para Cortese, "hay dos cosas que son importantes: la actividad física y la actividad social"; por eso, "hay que salir".
No necesariamente se trata de comenzar un nuevo trabajo. Hacer yoga, integrar un coro, tejer, ir al gimnasio, caminar, correr, participar de un centro de jubilados o simplemente salir a tomar mate pueden convertirse en actividades capaces de estructurar la semana y mantener los vínculos.
Ledesma contó que comenzó a caminar y correr entre cinco y siete kilómetros, una actividad que comparte con su esposa y que le permitió adaptarse a sus nuevos horarios.
La licenciada aseguró que socializar constituye una forma de estimulación cognitiva, ya que conversar obliga a escuchar, interpretar, pensar y elaborar respuestas.
La crisis económica
La situación económica apareció inevitablemente durante la charla.
Cortese alertó que escucha con frecuencia a personas mayores preocupadas porque sus ingresos no alcanzan y deben administrar cuidadosamente gastos esenciales.
"Me toca escuchar a muchas personas mayores que me dicen: 'No me alcanza el sueldo y tengo que elegir entre comprar alimentos y comprar medicamentos'", lamentó.
De acuerdo con la licenciada, las dificultades económicas repercuten sobre actividades recreativas y sociales que antes eran habituales, como viajes organizados desde centros de jubilados.
Frente a ese escenario, destacó la importancia de encontrar alternativas accesibles para mantener la actividad social y evitar encerrarse.