Juárez escribió su propia vida a mano: el manuscrito que Abregú guardó durante años
Guillermo Abregú pasó décadas detrás de la vida de Carlos Juárez, pero el material más valioso del libro no lo escribió él: son 5.015 palabras que el propio Juárez dejó a mano. Adentro, una escena con Eva Duarte que casi nadie conoce.
El sociólogo e historiador Alberto Tasso reseñó el nuevo libro de Guillermo Abregú sobre Carlos Juárez, una obra que se suma a los estudios actuales sobre el peronismo en Santiago del Estero y que tiene detrás un trabajo de décadas.
Periodista y escritor con una extensa trayectoria en distintos medios, Abregú también ocupó cargos en el gobierno provincial, entre ellos el de colaborador cercano de Juárez. De esa cercanía nació el proyecto de una biografía que combinara las dimensiones humana, ética y política del personaje, con especial atención a sus cinco períodos al frente de la gobernación: el primero arrancó en 1949 y el último terminó en 2002.
Durante ese medio siglo, otros 21 gobernadores —algunos electos, otros interventores federales— pasaron por el cargo, en un tramo de la historia que atravesó el peronismo, la dictadura y la recuperación de la democracia.
Un trabajo de archivo y de diálogos personales
Como toda biografía, la de Abregú se apoya en una investigación de archivo en múltiples fuentes. No solo recupera textos de discursos e intervenciones públicas: también rescata incidentes circunstanciales enriquecidos con anécdotas que devuelven el clima de cada época. A eso le suma los diálogos personales que el autor mantuvo con el propio Juárez.
El capítulo que Juárez escribió de puño y letra
Una de las piezas más valiosas del libro son las páginas que Carlos Juárez escribió a mano a pedido de Abregú. El texto tiene 5.015 palabras y, según la reseña, muestra muy buena pluma, con una prosa tan rica como la de sus discursos.
Allí Juárez arranca por su infancia y la escuela primaria, cuando, guiado por su padre, maestro de escuela, leyó por primera vez a Cervantes. Sigue con los estudios secundarios y el reconocimiento de sus profesores, que le valió ser designado celador: su primer empleo con sueldo, el que le permitiría costearse la carrera de abogacía, primero en Santa Fe y después en Tucumán.
Más adelante describe su ingreso al gobierno municipal y el espacio que se fue ganando hasta llegar a la esfera provincial, donde ocupó un cargo ministerial al que renunció por no compartir un decreto. Esa decisión llamó la atención de Juan Domingo Perón, que lo convocó a una entrevista. De ese encuentro salió la oferta de la candidatura a gobernador de Santiago del Estero para las elecciones de 1949.
De ahí en más aparece su relación con Eva Duarte, que lo distinguió con su amistad y su preferencia para acompañarla en sus jornadas de trabajo cuando viajaba a Buenos Aires. En esas páginas Juárez relata tres escenas memorables en las que la primera dama dialoga con una mujer desalojada, una anciana tuberculosa y un viejo violinista que quería hacerle escuchar sus cuerdas al salir de la Casa Rosada.
Una larga tradición de historias sobre gobernadores
Varios gobernadores de Santiago merecieron tratamiento en la historiografía o en la novela. En el período colonial, Tasso cita a Juan Núñez del Prado, Francisco de Aguirre y Ramírez de Velazco. En el siglo XIX, a Juan Francisco Borges, Juan Felipe Ibarra, Manuel Taboada y Absalón Rojas. En el siglo XX existe la biografía de Antenor Álvarez y fragmentos de quienes lo sucedieron; entre ellos, el reseñador rescata para trabajos futuros a Santiago Maradona, Juan B. Castro y Eduardo Miguel.
Entre los autores que se ocuparon de ellos, menciona a Bernardo Canal Feijóo, Amalio Olmos Castro, Abelardo Arias, Luis Alen Lascano y José Néstor Achával. Más recientes son las obras de Antonio Virgilio Castiglione, Esteban Brizuela y René Galván.
Estudiadas desde distintas perspectivas, esas obras muestran la riqueza de la mirada póstuma sumada a la de una disciplina técnica —historia, política, economía, sociología— y también a la valoración moral, en su dimensión ética.
El libro de Abregú se suma a la serie de estudios actuales sobre el peronismo en la provincia, desde sus orígenes hasta el presente, un campo que sigue ocupando a investigadores de la ciencia política, la sociología y la economía. Para Tasso, se trata de una obra singular que aporta otra mirada sobre un personaje polémico como Juárez, admirado y discutido por igual, y de indudable centralidad en la historia reciente de Santiago del Estero.